GUILLERMO BROWN, nuestro procer inmigrante

Nacido en el Condado de Mayo, Foxford -Irlanda-, Guillermo Brown cultivo el espíritu navegante en el Río de la Plata.

Protagonista de acciones militares fundacionales para la Armada Argentina sus derroteros lo llevaron algún momento a recorrer aguas australes, y con ellos en su función de corsario pasó por el intrincado archipiélago austral luego de cruzar el Cabo de Hornos, confrontando con la naturaleza hostil en Bahía Timor, de donde pudo salir no sin pocas dificultades.

En circunstancias difìciles para el país lo dejaron solo frente al gobierno de Buenos Aires; en sus periplos por el mundo -llevando la bandera argentina- fue apresado y con ello debió litigar en en dominio inglés donde lo peridió todo.

No supo hacer fortuna con su labor marinera.

Quizo al país y sobre el escribió sus crónicas de combate en la lengua materna, puesto que nunca alcanzó a dominar en el plano formal la expresión del lenguaje de su país de adopción.

Sus marineros, plurales en su origen, cantaban en lengua inglesa sus salomas dándose ánimo en las navegaciones y los combates; y a su modo, y no por eso menos, se hicieron argentinos.

La plaza de Río Grande lleva su nombre.

Al aproximarnos al "Día del inmigrante" lo recuperamos en una canción irlandesa que nos acercó Carlos Ratier-explorador de YouTube- donde se habla del ser y del hacer del almirante; y se extrapolan viejos rencores -de argentinos e irlandeses- en nuestro caso en torno al tema de Malvinas.

Sus interpretes se llaman The Wolf Tones; y traen en canto de los lobos..., en este caso de un Lobo de Mar.


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