SILVIA AMANDA GONZÁLEZ ROSSI DE MORA: ¡Volver a los 17!


Han pasado ya algunos años del momento en que César Marcos Mora puso en mis manos los papeles que se encontraron la pensión donde fueron secuestrados su hermano Juan Carlos y su cuñada Silvia.
Una parte sustancial de ellos, junto a las diligencia de la familia Mora por dar con los desaparecidos constituyeron un artículo en Rastros en el Río –Diario El Sureño- en días en los que esta búsqueda de verdades y justicia dormía en la conciencia de la mayoría de los argentinos.
Hoy que Silvia estaría de cumpleaños tomamos con miedo que se rompa en nuestras manos esa hoja garbateada por ella, donde une su nombre al de su marido, y al parecer ensaya firmas de casada.
Y del otro lado encontramos definiciones que nos parece oportuno transcribir, ahora que sus restos han sido recuperados, y su familia materna a decidido el destino platense para sus restos, un destino cercano al lugar de residencia que han tomado.., el mismo donde ella fue desaparecida.

Silvia escribía así:


Silvia A.González Rossi.
Estoy enamorada de un chico de mirada dulce, límpida que expresa muchas cosas.
A veces nos enojamos un poco pero siempre nos amigamos arreglamos enseguida por q’ sabemos que en cada uno de nosotros hay mucho amor.
Ahora no importa que mi familia se oponga.
Si ahora se que te quiero y se que te puedo defender de todo aquello que pretenda arrebatarte de mis (borrado).
Se que tendremos que separarnos pero no importa si sabemos que nos queremos eso basta para mantener en pie nuestro amor. Pero en mis momentos de soledad me pregunto como hacer para vivir sola si ya me había acostumbrado a tu compañía, a compartir un desayuno, a compartir mi cama que de ahora en más estará vacía.
Son tantas cosas que quizá en el momento no le dimos el suficiente valor pero después deteniéndose a penas, son tan importantes.
Nunca me olvido cuando una noche escribí que estaba triste y sola porque no tenía a quien querer y veo que no tardó mucho tiempo y llegaste vos a mi vida devolviéndome la alegría de vivir y la alegría de saber q’ hago algo por alguien.

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