EVOCACIONES. 29 de Noviembre de 1823. Yamanas que son llevados a bordo de la nave de Weddell, son sorprendidos robando.

En el diario de la expedición aparece esta evidencia: El 29 el tiempo era bueno. Por la mañana llegó el Beaufoy que inmediatamente fue visitado por los fueguinos. En esta oportunidad  robaron una cuantas cositas, de las cuales solo quiero mencionar una para dar una idea del don de imitación. Un marinero le había dado a un fueguino un jarro de estaño lleno de café; este bebió el café y puso en juego toda su habilidad con el fin de robar el objeto. Después de algún tiempo, el marinero recordó que no le habían devuelto el jarro. Lo reclamó pero en lugar de dárselo, el fueguino de devolvió con toda seriedad cada una de sus palabras. Finalmente el marino se enojó, adoptó una postura amenazadora y exclamó en tono violento:-Sinvergüenza, cobrizo,¿dónde está mi jarro de estaño?- El fueguino adoptó exactamente la misma postura y exclamó empleando el mismo tono:-Sinvergüenza cobrizo ¿dónde está mi jarro de estaño?- Todos los presentes rieron estrepitosamente, ya que la imitación había sido muy acertada. Solo el marinero permaneció serio y examinó al ladrón, que había ocultado el jarro debajo del brazo. Debía ser castigado pero el honorable Brisbane lo perdonó y se limitó a enviarlo a su canoa indicándole que no volviera más a bordo.

Crecía la fama de ladrones de los fueguinos.

Cuando los anglicanos llevaron familias a Malvinas para instruirlos, hay un rico anecdotario en la materia:

Un día, la Señora Despard echó de menos una pieza del juego de ajedrez de su esposo y como había estado Duthry Weiell Kipa, una mujer de la Casa Roja por unos minutos en la habitación, Phillips la siguió, revisó su bolsa de trastos, halló la pieza extraviada y la retó   merecidamente. Cuando por la noche volvió a visitar a los alumnos, los hombres habían regresado de la búsqueda de mariscos, y el esposo de la ladrona lo recibió con gritos de rabia y gestos más airados por la injuria de que se había hecho objeto a su consorte al descubrir sus pecados secretos. Pero el misionero pudo hacerle comprender su equivocación y todo pareció terminar pacíficamente.

Hay otros incidentes en Keppell, como es el intento de asaltar el depósito de alimentos; y una realidad: era muy difícil hacerles entender a los fueguinos lo que era la propiedad privada.


El mismo catequista Phillips, que tendrá un trágico final en Wulaia dirá: “Consideran una grave ofensa ser imputados de deslealtad, tal como si en realidad no fuera el robo lo reprochable, sino el haber sido atrapado”.

En ese sentido toda una moral Espartana.

¿Y que nos va quedando a los fueguinos de hoy, de los fueguinos de ayer?

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1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Mingo!

En un libro que tuve oportunidad de leer hace un tiempo, se mencionan varios casos de hurtos por parte de los fueguinos, específicamente de los yaganes. El texto en cuestión se llama “La vida material y social de los yámanas” - una obra muy completa sobre los aborígenes del sur fueguino - y en su Capítulo XIV punto 3 Intercambios, apartado 3.1 Hurtos, puede leerse lo siguiente:

“Así como también varias veces se elogió la honradez de los yámanas en la formalización de trueques, también se los acusó reiteradamente de hurtos o intentos de hurtos a los extranjeros.

Como casos documentados, se puede recordar que los indígenas:

- Trataron de hurtar a Weddell y sus hombres - aunque sin conseguirlo - duelas de tonel, un jarro, un pinnípedo e hierros del mástil, al parecer lograron apoderarse de otras cosas (Weddell James. 1825. A voyage towards the South Pole performed in the years 1822-1824 containing ... and a visit to Tierra del Fuego with a particular account of the inhabitants”, Londres, 276 pp).

- Intentaron apropiarse de los pañuelos y zapatos de unos marineros que estaban lavándose (Fitz Roy, Robert. 1839. Proceedings of the second expedition (1831-1836) under the command of Capitan Robert Fitz Roy (R.N.). En Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s ships Andventure and Beagle between the years 1826 and 1836 ..., Henry Colburn, Londres, Vol. II, 695 pp).

- Hurtaron y cortaron una vela del barco de Wilkes que había quedado en la costa secándose (Wilkes, Charles: U.S. Exploring Expedition during the years 1838, 1839, 1840, 1841, 1842, under the command of ... C. Sherman, Filadelpfia, Vol. I)”.

Por otra parte, con respecto a la referencia sobre la habilidad para imitar que tenían los fueguinos, el libro antes citado (apartado 3.2 Relaciones Sociales), recuperando opiniones y menciones de misioneros y exploradores como G. P. Despard, Phillips, Lovisato y L. F. Martial entre otros, señala lo siguiente:

“Los yámanas imitaban asimismo gestos y movimientos. Imitaban todo cuantos nos veían hacer. Repetían lo que decían los europeos, reproduciendo palabras e incluso frases con gran corrección” (Orquera, Luis Abel – Piana, Luis Ernesto: “La vida material y social de los yámanas”, Eudeba, 1º Edición, Buenos Aires, 1999).

Un saludo Mingo!
Hernán (Bs. As.).