EL RÍO.9. Conflictos. 1953. Inglaterra expulsa a los argentinos de la Isla Decepción..


La noticia ganó los medios periodísticos aquel  20 de febrero. Y lo hizo a partir de una comunicación diplomática del gobierno británico.

En una acción ocurrida en un espacio antártico que muchos tuvieron que detenerse a buscar en el mapa, tropas inglesas habían tiroteados a nuestros compatriotas, destruido sus instalaciones –y también las de un cercano establecimiento chileno- con lo que luego las dos personas afectadas fueron embarcadas rumbo a Montevideo desde donde retornarían a Buenos Aires.

Todo se daba en momentos en los cuales el Presidente argentino visitaba en Santiago al General Ibañez, su par chileno, país con el cual se venían comprometiendo afanes solidarios y políticas comunes en materia antártica.

¿Cuál sería la reacción ante tamaño atropello?



Decepción, en el tiempo

La historia del escenario de este conflicto debemos encontrarla en noviembre de 1820. Casi al unísono se dan dos acontecimientos en escenarios próximos. En Malvinas la presencia del corsario David Jewet al servicio de nuestro país quien procederá el día 2 a ocupar el archipiélago que luego de la Revolución de Mayo había sido abandonado por las autoridades españolas. En tanto que en el espacio antártico ocho navíos norteamericanos recorren la región al mando de Benjamín Pendletón. En ese archipiélago de las Shetland del sur uno de los capitanes: Nathaniel Palmer, al mando de la James Monroe, descubre la isla volcánica a la que denomina Decepción, cráter desportillado que da acceso a un excelente puerto a los 62°30’ y 61°O.

Durante un siglo solo la incursiones loberas y balleneras sumarán testimonios dispersos y desprolijos que lo que allí iba pasando, hasta que un 8 de enero de 1905 ingresa en la isla la Corberta Uruguay, proveniente de un relevo en las Islas Orcadas: es la primera presencia argentina en el lugar El oficial de la derrota Teodoro Caillet Bois dejará sus impresiones sobre ese momento: “Tuvimos que anclar a mucha profundidad casi tocando la orilla. Entonces nos dimos cuenta que en el curso de un siglo el puerto había sido invadido por una especie de ventisquero formadas por capas alternadas de nieve y ceniza volcánica. El volcán evidentemente, debía tener sus períodos de actividad y en la corta playa, por de pronto la arena estaba casi a cien grados a una cuarta de profundidad”. El Capitán Smiley con quien navegaría Luis Piedra Buena afirmaba por 1842 que el volcán tenía tres bocas de erupción.

28 de diciembre de 1917 el sitio vuelve a ser noticia cuando encalla el Solstreisf en Decepción. Se trataba de un buque fábrica noruego de .3808 toneladas que será socorrido desde Punta Arenas por el vapor Alejandro de la naviera Braun & Blanchard al servicio de la Compañía de Salvataje. Estas acciones representarán la primera presencia chilena en la isla.

Enero 11 de 1921 se encuentra en el lugar  La Graham Lan Expedition, son balleneros noruegos comandados por los capitanes Cope, Wilkins, Lester y Bsgshawe.

Son ingleses ingresarán a la historia de Decepción cuando en 1931 navegue por esas aguas el barco oceanográfico Discovery II

El 8 de Febrero de 1942 se registra nuestro  Acto Posesorio Antártico en Isla Decepción. Se da en caleta Balleneros a donde llega en el 1 de Mayo, nuestro primer portaviones a vela, la expedición comandada por Isidro Oddera. Allí se izó el pabellón nacional en un cilindro de bronce al pié del mástil se colocó el acta correspondiente. El lugar presentaba una factoría noruega destruida y un cementerio con inscripciones en el idioma de ese país. Ardía aun el carbón del depósito, había instalaciones incendiadas, y se conjeturó que el destrozo podías ser consecuencia de la Guerra Mundial que se estaba viviendo.

El 29 de Enero de 1947. Habrá una nueva visita argentina, la del Transporte Patagonia, allí se vieron con dos barcos británicos que operaban desde malvinas. Simultáneamente arribó el ballenero argentino Don Samuel. Operaban además en la escuadra argentina el Transporte Chaco, el buque tanque Ministro Escurra y en tareas de apoyo el rastreador Granville y el remolcador Ona. Todos habían salido de Ushuaia al comando del Capitán de Fragata Luis M.García.

Para el  6 de  Febrero Chile instalaba su primer base en la “Antártica” en la Isla Greenwich dejando allí cinco hombres. El Transporte Angamos se encontrará con la flota argentina en la isla-volcán, intercambiando experiencias hasta dispersarse el 15 de marzo. Argentina había sumado a la empresa otras dos naves: el King y el Murature.

Al año siguiente nuestro país instala una base en la isla la que será dotada de una oficina de correos que será librada al servicio público el 25 de diciembre. Para enero de 1950 se transformará en oficina radiopostal.

A fines de 950. el buque hidrográfico Sanavirón visitar la isla en apoyo a las tareas del Santa Micaela.

El 7 de Febrero de 1952. se inicia el primer vuelo con descenso en la Antártida. Parte desde Río Grande y se trata de dos unidades catalina, la 3-P-5 al mando del Capitán de Fragata Pedro Iraolagoitía, y el 2-P-3 comandando por el Teniente de Navío Guillermo Jorge Campbell. La empresa sumaba 15 tripulantes y tenía por apoyo al Sanavirón. Los aviadores establecerían en la oportunidad el primer correo aeronaval antártico.

Así estaban las cosas cuando las tropas británicas destruyen las instalaciones argentinas en Decepción, capturan a la dotación y la llevan a Montevideo.

El incidente en los diarios

La Prensa, por entonces controlado por la CGT, daba cuenta el 21 de febrero de 1953 de la situación generada entre los dos países en la lejana isla: Reclamose  a Gran Bretaña por violar nuestra soberanía en la zona antártica. Se reafirmaron otra vez derechos inquebrantables. La Isla Decepción es argentina y el atropello es un agravio a la nación. Dió una información sobre los hechos del embajador británico. Repercusión en Santiago. Son los principales títulos.

La Nación contendrá en menor centimil detalles coincidentes identificados como: Rechaza la Argentina una nota británica y protesta con energía. Motiva esa actitud el desmantelamiento de instalaciones de nuestro país en la isla Decepción y el arresto de quienes las ocupaban. Un recuadro contiene la Declaración chilena, fechada en Santiago el día 20: El ministro del Interior D. Guillermo del Pedregal, interrogado sobre las medidas de fuerza consumadas por Gran Bretaña en la isla Decepción , en el Antártico, manifestó hoy que Chile no tiene ninguna base permanente en dicha isla. Añadió que la choza chilena derribada por los británicos, según las informaciones de Londres es posiblemente algún refugio temporal levantado por personal chileno en alguna de sus exploraciones. Se excusó el ministro de hacer mayores comentarios. El diario de los Mitre editorializa sobre Chile y la Argentina en momentos en que se reúnen los mandatarios de ambos países, y también sobre Una agresión en la Antártida, aquí pedirán: “que los detenidos sean puestos en libertad y devueltos al lugar en que se los detuvo, y que las cosas se reestablezcan allí al estado en que se hallaban al producirse la inesperada agresión”.

El incidente en la diplomacia.

Sir Henry Brashaw Mack, embajador británico en Buenos Aires presentó ante el canciller Jerónimo Remorino, una nota de reclamo el lunes 16 de febrero de 1953 en la que daba cuenta de su “protesta enérgica” dado que enero el remolcador “Chiriguano” procedió a instalar “una casilla, carpa, bandera y otro equipo”, en territorios que se consideran británicos. Señala al mismo tiempo que pese a las advertencias de la autoridad delegada de las Fackland las instalaciones argentinas fueron levantadas a tan solo 400 yardas del establecimiento británico y de la pista de aterrizaje construida en 1928 por Wilkins. Por lo que estimaba que la incursión argentina no solo atentaba contra la soberanía inglesa, sino que al mismo tiempo estaba “calculada para causar molestias serias y dificultades a los súbditos de su majestad”. Es aquí cuando se comunica que se han dado instrucciones para la “remoción de los ocupantes”, se recuerda las determinaciones reales de 1908 que llevan a los ingleses a tener como propias esas dependencias, y la posibilidad de someter el litigio a la Corte Internacional de Justicia.

José Humberto Sosa Molina, canciller interino, afrontará cuatro días después el diligenciamiento de la posición argentina.  El viernes 20, quien es también el Ministro de Defensa, entregará al embajador británico el texto del gobierno argentino, señalándose luego que ya con antelación a la presentación británica el gobierno nacional tenía conocimiento de los hechos.

El planteo argentino comprende once puntos, refrendando en los primeros de ellos toda la juricidad manifiesta a lo largo de la historia por la República Argentina en materia Malvinas y sector Antártico, para luego indicar –en el punto 4- “que las islas Malvinas, las islas Georgias del Sur y el sector antártico comprendido entre los meridianos 25° y 74° de longitud oeste de Greenwich, al sur del paralelo 60° de latitud sur, hasta el polo, son territorios que pertenecen incuestionablemente a la soberanía de la República Argentina”. En el punto 6 se pasará a cuestionar los procedimientos, puesto que “la nota que se contesta lleva fecha 16 de febrero de 1953 y fue entregada a esta Cancillería en la mañana (hora 10) de ese mismo día. Como queda dicho en ella se consigna que las instrucciones impartidas habrán sido ya puestas en ejecución; lo que según información que posee mi gobierno  efectivamente acaeció el día 15 de febrero después del mediodía”, se dirá también que “la reacción en el terreno de los hechos ha carecido de la necesaria espontaneidad, único elemento que puede justificar, si cabe, un acto de violencia” Tras analizar las conductas de ambas partes para limitar los cargos sobre desembarco de tropas –existen acuerdos firmados recientemente entre el país, Chile y Gran Bretaña- se indica que: “la construcción destruida se trata de un refugio construido específicamente a la observación científica a cuyo servicio se encontraban no menos de treinta hombres especializados en los distintos problemas de la Antártida, predominantemente científicos, ya que nada es más natural par el gobierno argentino que la observación e investigación de su propio territorio y el aprovechamiento -por todos los países- de sus esclarecimientos científicos”.

“Las tareas  que ahí se desenvolvían –se dirá en el punto 8- están perfectamente encuadradas  en las disposiciones de la ya citada declaración tripartita –del 26 de noviembre de 1952- lo revela el hecho de que este gobierno haya empleado usualmente los mismos elementos navales que en la anterior temporada antártica, consistentes en dos transportes, dos remolcadores y un petrolero, cuyas características y actividades no fueran objetadas en circunstancia alguna por el gobierno británico”. Antes de reservarse el derecho a invocar al TIAR, Argentina solicita “se sirva disponer con la debida urgencia la inmediata libertad y la restitución al lugar de los sucesos de las personas detenidas y de los efectos y la documentación incautados a raíz del incidente –entre los cuales se encuentra material de carácter científico- así como la reconstrucción de lo destruido...”

Colofón peronista

Son los días en el gobierno preconiza el Segundo Plan Quinquenal, ingresando el conflicto de la isla Decepción en las diversas manifestaciones gremiales; así por ejemplo Eduardo Vucetich, secretario de la CGT, se pronunciará categóricamente con respecto al incidente: “Que el mundo sepa que el atentado de Gran Bretaña no hecho sino unir más firmemente que nunca a los argentinos en torno al gran patriota, al conductor de un gran pueblo que conoce su destino y que trabaja con entusiasmo  para consolidad la grandeza de la patria, justa, libre y soberana”.

Perón luego de haber firmado en Chile los acuerdos de “unión económica” se presta a un reportaje por parte de Raúl Aldunate Phillips, director de la revista “Nuevo Zig-Zag”, a quién le dirá sobre el tema antártico: “Estimo que nada tiene que hacer Inglaterra ni ninguna otra potencia en nuestra América. Terminó el período del coloniaje en América.¿Qué tiene que ver Inglaterra con una zona que está a horas de esa Punta Arenas a la que está usted tan vinculado, y que es lógica prolongación de Magallanes, de la Patagonia y de la Tierra del Fuego? Es evidente que nuestra posición en la Antártida –la de Chile y la de la Argentina- debe ser la misma, ya que tenemos sobre ese territorio, iguales derechos. Voy a proponer –y estimo que ustedes, los chilenos, nos prestarán su apoyo- que nuestros mutuos derechos antárticos se “dividan exactamente por mitades”, como buenos hermanos, estudiándose además alguna cláusula tendiente a que la defensa y futuro de esa zona, en todo orden de aspectos, sea hecha en condominio de común acuerdo entre nosotros. Allí en el eje vértice sur de América. Comenzaremos a dar ejemplo de unión que algún día abrazará a todo el continente americano”.

Pero los días no son los más felices para el mandatario: morirá su cuñado –Juan Duarte- luego de su discurso donde denunciaría que gobernaba entre “ladrones y alcahuetes”. Habrá un acto de apoyo y en el dos bombas que estallan en la Plaza de Mayo; se desborda la violencia incendiándose las sedes del radicalismo y el socialismo, y el Jockey Club; incidentes que no aparecerán en la prensa de Buenos Aires a no ser en el diario inglés The Standard. Para mayo Víctor Mercante es expulsado del partido por “inconducta y deslealdad”; crece en lugar la figura de un marino Alberto Tesaire, el vicepresidente.


A él le corresponderá viajar presidiendo la delegación argentina cuando en Londres se realice en 2 de junio la coronación de una nueva soberana: Isabel II. Con el tiempo se sabrá que el Contralmirante inició negociaciones al visitar el Foering Office ofreciendo una compra de Malvinas. El Gobierno británico rechazó la oferta aduciendo que temían que ello produjera la caída del Gobierno del Primer Ministro Winston Churchill, a la vez que mantenía en el área de conflicto en Decepción el buque HMS Snipe.