TRÍPTICA NACIONAL.LENGUA.23 QUE NOS LEAN EN INGLES

En nuestra lectura anterior comentábamos que es muy difícil conseguir para un escritor de otro idioma que lo traduzcan al inglés, la lengua dominante.
La revista promocional en línea New Spanish Books (misión comercial española ICEX, dirigida por el departamento económico y comercial de la Embajada Española en el Reino Unido) se creó siguiendo el modelo alemán en 2006.
La misma indica que el número de traducciones al inglés de libros escritos originalmente en español realizadas en el Reino Unido (de España o Latinoamérica) ha aumentado, según el director de New Spanish Books, un 50%, desde los 63 libros en 2004 a 93 en 2007; de ellos, 26 eran “clásicos” y 67 “obras contemporáneas”.

La Unión Europea fomenta la cooperación cultural entre los Estados miembros y los países candidatos a la incorporación financiando parcialmente algunos proyectos. El gasto de la UE en cultura ha sido considerado tradicionalmente como insuficiente por los operadores culturales de toda Europa. Los recursos destinados a proyectos en el área de los libros y la lectura, y en especial a apoyar la publicación de traducciones, también se consideran escasos, tanto en términos reales como en la proporción que suponen en el gasto total del programa.
Los cambios que han afectado a la edición internacional en la última década –globalización y centralización de la venta de libros, por nombrar solo dos– han tenido un profundo impacto en la publicación de literatura traducida. El espíritu mismo del negocio editorial se ha transformado y parece que ahora se aplica una sola regla: todos y cada uno de los títulos tienen que reportar beneficios. En un mercado de las dimensiones del Reino Unido y EEUU, esto significa vender al menos 20.000 ejemplares, en tanto que los títulos extranjeros, a no ser que sean de algún autor conocido, se publican con una tirada de unos 2.000.
A menudo se cita el coste de la traducción como un factor que inhibe la publicación de mayores tiradas. No puede negarse que las obras traducidas incurren en costes más altos que las obras escritas originalmente en inglés, pero estos costes deben considerarse junto al hecho de que los libros traducidos suelen publicarse con anticipos relativamente bajos. También hay una amplia infraestructura de ayudas disponibles, como se ha indicado anteriormente para compensar la inversión inicial.
Otro argumento que se esgrime con frecuencia en contra de la publicación de traducciones se relaciona con la insularidad cultural o el Little England-ism del público lector y los editores. Las razones podrían estar relacionadas con la historia, puesto que esta actitud se corresponde con el dominio del inglés como idioma universal a lo largo del último siglo. Vinculado a esto está el hecho de que la enseñanza de lenguas extranjeras en el Reino Unido suele considerarse deficiente, lo que lleva a un menor estudio de la obra de autores extranjeros y a una menor curiosidad hacia otras culturas.