Milonga de mis tiempos


En este nuevo Día de Río Grande quiero trascribir un fragmento de la Milonga que figura en el libro del mismo nombre, autoría de José Antonio Vidal Oyarzún.

Las misma nació sinceramente como un Homenaje: A los primeros pobladores y autóctonos de Tierra del Fuego. Estando Dedicado: A la juventud argentina.

Era tal vez el gran heterodoxo de nuestro pueblo, con sus particularidades que lo llevaron a judaizar, con sus lecturas inmensas, con su mirada curiosa al paso del Cometa Halley por nuestro cielo, del cual dejó prolijas anotaciones.

Se fue tal vez antes de tiempo, dejó hilvanados en rimas algunas relaciones y pensamientos de los cuales extractamos los siguientes:

Pa’l cantar en tierra ajena,
Necesario es ser prudente
Pedir la venia a la gente
Para contarle sus cosas
Que con fragancia de rosas
Perfuman su alma fueguina
Y la juventud argentina
Se levanta primorosa.

La venia creo tener
Por eso voy a empezar
No se trata de payar
Solo porque haya um fogón
Y de todo corazón
Voy a empezar a cantar

El gaucho Antonio Vidal
Por ser un gaucho chilote
Dejó en su tierra su bote
Y a Río Grande llegó
Y en este pueblo encontró
Gauchos chicos y grandotes.

El primero en conocer,
En conocer fue el primero,
Gaucho Sargento Rivero
Un milico campesino
Que de él mucho se ha hablado
Por exigente y por fiero.

Gauchos habían aquí,
Gauchos de a pie y de a caballo,
Gauchos gringos, gauchos gallos,
Yugoeslavos y gallegos,
Judíos y turcos agrego.

De otro gaucho hablaré
Jinete de ley, le llamo
Y lo agrego en este tramo
De los gauchos del plantel
Un gaucho “Ona” vibrante
Que con su nombre es bastante
Y pocos se acuerdan de él.

El montaba los bellacos
Sin peleros, sin carona.
Este una verde maroma
De una lenga se largaba,
Y el mancarrón jineteaba
Hasta llevarlo al palenque,
Y jamás llevó rebenque
Cuando el caballo domaba.

Y si sigo pulsando cuerdas
De mi fueguina guitarra
Pa’ nombrar a los Ibarra
Esos gauchos correntinos
Federico, Eladio, Iladino
Nombres nobres de la barra.

Al indio casi diría
No lo recuerda ninguno,
Fue gaucho experto en vacunos,
Yeguarizos y majadas.
Práctico en la señalada
Y en el ganado ovejuno.

Permítame homenajear
A esquiladores y ovejeros
Que lucharon con esmero
En estos campos fueguinos
Extranjeros y argentinos
Bonaerenses y norteños.
Bajo estos cielos sureños
Fueron forjando el destino.

Y eran gauchos al fin,
Hijos de la gauchada.
Constantes en la ensillada
Con ingenio sin igual.
La isla estaban domando,
Y no era al animal.

Así crecieron los pueblos,
Hasta que fueron ciudades,
Lejos de las vanidades.
Con toda clase de gente,
Que veían de repente,
De otra tierra y otros lares.

Si la memoria me ayuda
No la he de rehusar
Porque quiero recordar
Cuando los “Luchos” llegaban
A hombres que trabajaban.

Juan Romano, Jorge Solsic,
Mechas Duras y otros más.
Armador y capataz,
Todos con el mismo afán
Ganaban el duro pan
Trabajando años atrás.

Hoy que la vida ha cambiado
Y el hombre tanto rezonga.
No hallarán en mi milonga
Un lugarcito siguiera,
Ni en “Abriendo la Tranquera”
Lugar que su nombre ponga.

El trabajo es ley de Dios,
Y los gauchos lo comprendían
Por esa razón día a día,
Entre lluvia, nieve y viento
Defendían su alimento
Con audacia y con porfía.

Los libros eran ausentes
Y todos no eran leídos.
Mas Tata Dios ha querido
Que un hombre lo dispusiera
Y una biblioteca entera
Dejó un joven instruido.

El Eduardo se llamaba
Y Smith, su apelativo,
Y ese fue el motivo
Que tanto le preocupó,
Casa y libros el donó
A Río Grande y su gente
Y que la cultura aumente
En su pueblo que adoró.

Que hombre voy a nombrar
Con respeto, y con cariño
Y en su corazón de niño
También lo ha de recordar.
Y escrito quiero dejar
Su nombre con mucho amor
¡Capitán Campos! Gobernador
El mejor en gobernar.

Van mis versos caminando
Estirados por el viento.
Fue Comisión de Fomento
Después Municipalidad;
Como pa’ decir verdad
Río Grande es como un cuento.

Y Don Francisco Bilbao
De las Españas venía
No en la Santa María
)ni en la Pinta, ni en la Niña)
Él fue el primer presidente
Que la Comisión tendría.

De Yugoslavia llegó
Una dama muy hermosa
Y con fragancia de rosa
Perfumó todo el camino
Y en este suelo fueguino
Se quedó la bella moza.

Aunque los años pasaron
Su hermosura no menguó
Y en la isla floreció
En sus muchas primaveras
Es una de las “Pioneras”
Y gauchas las llamo yo.

¿Vaya todo mi respeto!
Por esta guapa mujer
Que por los campos de ayer
Arrió la banca hacienda.
Con su caballo de rienda
Cruzó campos y alambradas,
Llevando al invernada
La majada como cuenda.

Si su nombre yo no digo
Lo dirán brisas y vientos
Y sin algún instrumento
Que lo repita siquiera.
Lo ha de recordar cualquiera
Que en su estancia trabajó
Y su juventud dejó
Para que el campo creciera.

La Isla, es Tierra del Fuego.
Femenina, ella se inclina
Como una hermosa china
Que va cabalgando en anca
Con una fuerte retranca
A los gauchos se amarró
Y como un símbolo alzó
El nombre de “Doña Franka”.

Gauchos habían aquí
Unos de a pié, y de a caballo
Y el 35 de mayo,
Todos en patrio homenaje,
Izaban la celeste y blanca.
Después echaban la tranca.
¡Y a divertirse el gauchaje!

Años duros, años lindos.
¡Pero que pronto pasaron!
Y pocos los recordaron
En esta fecha que escribo.
Y yo estoy en el estribo
Listo para cabalgar,
Pero no quiero dejar
Lo que escribo en el archivo.

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