Mafalda pasó entre nosotros...

El mes de noviembre nos regaló a los riogrndenses la oportuniad de visitar en el Centro Cultural Los Yaganaes una exposición montada en homenaje al gran personaje historietístico de los 60: Mafalda.
La inicitiva de ponderar al pesonaje de Quino vino de Córdoba, Barrilete Museo de los Niños (museobarrilete@uolsinectis.com.ar)
Malfalda apareció en mi vida en las entregas semanales que hacía don Roque Tressa, pedaleando y pedaleando con los paquetes de suscripción al diario El Mundo, que en razón de llegar el avión una vez a la semana -Aerovías Alcón, esa era la frecuencia en lz que nos actualizábamos informativamente.
Mafalda generó una cuita de simpatía inevitable, pese a no gustar de la foto, situación que no fue compartida con mi persona, tan sopera como mamera.
Marcial, mi hijo menor -joven producto de los 90, ha leido tempranamente los cuadernillos de Mafalda y se convirtió en un coleccionista del tema. Demás está decir que tanto empuje lo sitúa junto a su ídolo: Felipe:


Patrica llegó y en algún momento se instaló en el living, que se parecía al de las clases medias de entonces, pero a la hora de identificarse con un personaje mafaldiano este no era otro que Guille; el hermano menor de Mafalda,!justo ella que siempre ofició de hermana mayor!
Ente las viñetas encontró la de su año natal:

Yo hice uso del suelo, como si fuera un chico más, y descubrí que en el mundo de Mafalda no existía Tierra del Fuego. De la misma forma que tampoco había un lugar para Cuba, y otras malas palabras.

Iban pasando los días y no encontrábamos el momento para estar los tres ahí. Se informaba sobre la gran concurrencia de colegios, y también la participación de familias en varias generaciones. Pero al final pudimos estar, casi cuando ya partían -Mafalda y su familia- en aquel flamente citroen que los llenaba de orgullo.

A los pocos días, cuando sonaba por un lado la alarma y nadie podía apagarla, cuando marchaban sobre el Centro Cultural manifestantes de ATE, dispuestos a impedir una participación pública de la gobernadora; la exposición era un conjunto de paquetes esperando ser mejor embalados, buscando vaya a saberse que otro destino.., tan cargado de necesidad de transformar el mundo, el mundo de Mafalda, el mundo nuestro.

Acta bomberil.1

Habiendo conmemorado recientemente el cuerpo de Bomberos Voluntarios de Río Grande hemos creído conveniente incorporar a nuestro blog esta primer acta, donde se rescatan algunos nombre que impulsaron a la institución.

En la ciudad de Río Grande, Territorio Nacional de la Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur, a los doce días del mes de junio del año mil novecientos ochenta y cinco y siendo las veinte y treinta horas, se reúnen en el domicilio ubicado en la calle Irigoyen 114, las siguientes personas ROMERO, OSCAR HUGO; CERDÁ, JUAN MARTIN; RIVAROLA, DANIEL; DI TELLA, JOSÉ y LE GORROIS, WLADIMIR con el sólo objetivo de iniciar la formación del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios.

Abre la sesión el Sr. Romero, quién manifestó haber sido Bombero Voluntario en la ciudad de Quilmes (Pcia. de Buenos Aires) y que es su intención crear el cuerpo de Bomberos Voluntarios pero para eso debe formarse una Comisión Directiva y el impedimento que tiene es no conocer a personas de nuestra ciudad para integrar la Honorable Comisión Directiva.

Pide la palabra el Sr. Cerdá, manifestando que, había aceptado la invitación del Sr. Romero a participar en la reunión, pues tenía conocimiento del teme a tratarse y por ser conocido de la Sra. MINGORANCE, ELENA y con la cual había tenido conversaciones sobre lo que se podía hacer para ayudar a los Bomberos de la Policía Territorial, o como formar los Bomberos Voluntarios, que en caso de concretarse con personas y formar la Comisión Directiva y una vez formada nos lo haría saber, la creación de los Bomberos Voluntarios continúa diciendo el Sr. CERDÁ. Surge a raíz de que sabía de las inquietudes del Sr. Romero cosa que manifestó a la Sra. de Mingorance y la misma se interesó.

Pide la palabra el Sr LE GORLOIS que expresa también que fue bombero en la ciudad de Moreno (Pcia. De Buenos Aires) y quería colaborar, pero por el momento y por razones laborales no lo podía hacer, que de seguir adelante la inquietud, se le comunicara y quedaba a disposición de quienes organizaran la formación del Cuerpo Activo, también manifiesta conocer al Sr. Romero y Sr. Cerdá, de otra reunión convocada a efectos de crear los Bomberos Voluntarios, por otro grupo de gente, la cual no prosperó y esperaba que la ahora iniciada se comentara.

Pide la palabra el Sr. DI TELLA. Quien manifiesta esta, entusiasmado con la propuesta del Sr. ROMERO que está dispuesto a colaborar, en todo lo que esté a su alcance.

Pide la palabra el Sr. RIVAROLA y también dice sentirse muy entusiasmado con la idea, como así su hermano Guillermo, que no pudo concurrir a ésta reunión por razones laborales, y desde ya colaboraría en algo como es la creación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, tan necesario e importante para nuestra ciudad.

Pide la palabra el Sr. ROMERO y comenta que ha solicitado a los Bomberos Voluntarios de la ciudad de USHUAIA, toda documentación que fuere útil para la formación del Cuerpo Activo y como lugar de próximas reuniones, sería el quincho de Obras Sanitarias Municipal, sito en la calle Fagnano 471 y comunicará la hora y día de una próxima reunión.

Siendo las ventidós y treinta horas se da por finalizada la reunión, firmando los presentes en conformidad un ejemplar, y a un solo efecto.

Próximamente daremos a conocer detalles de ostión en el momento inaugural, con documentación cierta y válida que muchos podrán enriquecer con sus recuerdos.


LA MUERTE EN EL ZAPALLO*

No ha sido fácil precisar el tiempo y el lugar.

Para este último caso no basta con decir que fue en Río Grande y que como todo espectáculo de aquel entonces debe haber ocurrido en el San Martín o en el Cine Roca. Algunos afirman que fue en el club, otros en el moderno edificio que se levantaba a media cuadra de la plaza.

El ilusionista había llegado sin previo aviso, se anunciaba en la cartelería ajada su nombre –que tampoco coinciden los memoriosos en precisar- un nombre de fantasía de connotaciones orientales, cuando tal vez el mago en cuestión estaba formado en algún semillero circense de Chile o Argentina.

De tanto en tanto había llegado un circo, sin carpa por los problemas de transporte en el sur acrecentados por el inconveniente de cruzar el estrecho en una pequeña goleta de limitado porte, y en ellos faltos de trapecistas –lo que hubiera sido un espectáculo de parangón- no faltaban los magos de galera y bastón.

Pero el personaje central de este relato venía tan solo con la infaltable compañía femenina, una mujer que no se podía definir ni linda ni fea, pero si fuerte... pero fue la que decididamente cargó con los baúles de toda la utilería cuando debieron salir a recorrer hoteles que le ofrecieran mayores comodidades de las que en un primer momento le parecieron insuficientes.

Y así se llegó a la primera función. El ilusionista arregló el cobro de las entradas para sí, y la consumición para los dueños de casa. El espectáculo tenía variados juegos de adivinación y aparición y desaparición de objetos, y una presentación final de características superadoras: se colocaba a la ayudante en una caja, se la dormía y en medio del trance hipnótico se la serruchaba por la mitad. Entonces con ayuda del público la caja con ruedas era desplazada de aquí para allá un buen rato, y luego se volvía a juntar, se levantaba la tapa, y despierta la ayudante salía sonriente para ganarse el aplauso de los primeros concurrentes que para ese momento estaban altamente chispeados por el carácter de la consumición ofrecida.

En ese estado de cosas el artista fue cuestionado, se dijo que algo de luces y espejos debía formar parte del engaño, como si no fuera el engaño la base de estas recreaciones. Pero lejos de inmutarse el mago desafió a la concurrencia a que para la próxima función le trajeran una dama local que arriesgara a pasar por la misma prueba... a la dama no se le cobraría entrada, y tendría ella y un acompañante consumición libre toda la velada.

¿Sería fácil conseguir alguien que arriesgara a poner el cuerpo en tamaña prueba?

La única que se presentó para el caso fue una gringa flaca, solterona ella, que ni siquiera consiguió un acompañante para asistir a la escena de riesgo. Llegó el momento de la demostración, y –que problema- su largo esqueleto no podía ser contenido en el recipiente mágico. El mago se excusó entre las rechiflas de los asistentes, que ahora habían concurrido muchos de ellos llevando la propia silla de la casa porque la capacidad del local estaba superada. Se anunció entonces que para el día siguiente se esperaba la presentación de una nueva valiente, mientras nuestra solterona –algo excedida en sus raciones de anís- no podía salir de sus acongojados sollozos.

La situación ya comenzó a preocupar el comercio, porque una cosa es un entretenimiento de fin de semana en el pueblo, y otra que todas las noches la muchachada saliera a gastar su plata, viniera al trabajo mal dormida, sin otro tema de conversación, y encima –algunos- pidiendo anticipos para la nueva función.

Hubo una segunda voluntaria, pero –otro fue el problema-y la gordita dispuesta a concursar no entraba en la caja requerida. El ilusionista dijo entonces que no estaba en él poner obstáculos a la realización de su show –aunque entonces no se lo llamaría así- y repitió la truca con la compañera oficial. Si no aparecía una mujer que estuviera en condiciones de resolver las dudas la noche siguiente sería la última función puesto que el mago tenía otros compromisos en el litoral patagónico donde nunca había sido cuestionado por sus acciones e ilusiones.

El honor del pueblo tuvo que ir a buscarse en esos lugares donde se ponen en juego todos los honores, y un grupo de muchachos concurrió a la más afamado de los piringuindines y de una de las más agraciadas pupilas se logró el concurso, pero condicionado por la autoridad policial a que fuera... prohibido para menores.

Esa noche no faltó ni el cura, vestido de civil por supuesto.

Tampoco faltaron las presencias femeninas que enteradas que quién iba a representar al sexo débil en la mentada función acudieron en masa, también con otra curiosidad... la de saber como eran esas chicas, a las que se iba conociendo de nombre, pero que pocas veces eran vistas en la comunidad dado que existía una restricción policial para su exhibición pública.

Los recuerdos aquí se multiplican y se contradicen, en todo lo relacionado al como estaba vestida o desvestida la morena que entre silbidos de la muchachada ingresó finalmente a la caja del serrucho. Todo fue silenció cuando el mago la durmió, hubo un desvanecimiento femenino –atribuido por ella luego a que faltaba aire entre tanta gente- cuando al cortarla era perfectamente audible para todos el diferente sonido de la sierra sobre el hueso, que sobre la carne. Hasta se afirma que el serrucho terminó manchado. Se le pidió a un practicante del frigorífico y la curandera del pueblo –las mayores autoridades científicas de la concurrencia- que procedieran a separar la caja –y el cuerpo contenido- y luego de las exclamaciones de rigor las dos cajas se volvieron a juntar, la tapa se levantó, la mujer abrió los ojos y luego fue levantada... sin recordar siquiera donde estaba en ese momento, y por un buen rato mas... ni siquiera quien era.

Un pianista especialmente contratado le dio vigor a cada paso de la experiencia, y el mago se alejó del escenario anunciando que todavía quedarían otras funciones si había interés de otras damas en participar de la experiencia.

Y todo comenzó a ser más libre. Las muchachas debían ser solteras, esto limitó a gran número de voluntarias, y así se fueron dando diversas funciones –con entradas a precios cada vez más altos- organizadas por los distintos clubes y asociaciones.. que reclutaban su público para que el ilusionista les serruchara la reina de la institución y luego se las devolviera entera. Ya se supone que los acuerdos comerciales con el artistas comenzaron a tener otras cotizaciones.

Hasta que llegó el día en que se anunció que la reina del último carnaval, una chica que recién había cumplido 15 años y que era la perla del pueblo se sometería a la serruchada. El mago ya no hablaba de irse, y en el pueblo no se hablada de otra cosa.

La madre pidió un día más para vivir la experiencia puesto que la modista no le terminaba el vestido que se había mandado a confeccionar especialmente para la función. Fue reemplazada por otra chica de la noche, y esta vez la función no fue para menores.

La llegada de la jornada, que se suponía que debía ser la final, fue a caer un día domingo... y ese día –para sorpresa de muchos- el ilusionista y su partenaire se presentaron en misa, vestidos de paisanos; se ubicaron uno del lado de las damas y otro de los caballeros, y el cura se mostró inseguro a la hora del sermón. El rastrillo le mostró más tarde un grueso fajo de billetes de los más diversos países. Nadie esperaba que confesaran y comulgaran, pero a la salida los rodeo todo el mundo y se saludaron alegremente sin decir palabras.

Aquella tarde comenzó a llover. En casa de la reina hubo temores por el vestido nuevo, y acordaron llevarlo en una caja y vestir a la joven poco antes de la función.

Cuando muchos años después ella –ya abuela- relataba su experiencia de aquel momento subrayaba los detalles de la confección de aquella prenda: mucho más elegante de la que utilizaría al casarse, y como todos enmudecieron cuando a los acordes del piano ingresó para el número de la despedida.

Todo se hizo como tenía que ser, hasta que llegó el momento de volver a unirla. El ilusionista levantó la tapa y la volvió a cerrar inmediatamente. Hubo exclamaciones inquieras y se escuchó su voz con un mensaje alarmado que debió repetir más de una vez por que nadie parecía entenderlo:

-No puedo terminar mi trabajo. Hay entre los presentes alguien que conoce como hacerlo e interfiere en mi realización final...¡Si esa persona no se retira, esta mujercita se va a morir!

Que alboroto, que confusión, el médico que estaba presente quiso intervenir en el caso, si hizo ayudar por el policía y el padre de la niña... El mago trataba de que nada saliera de su sitio, pero cuando levantaron la tapa los que podían ver como estaba la cosa reflejaron en el horror de sus rostros una situación calamitosa.

Mientras tanto por uno de los extremos el rostro de la reina dormía plácidamente.

-Por favor –reclamó el mago- el que sepa como hacer el truco, debe retirarse de este recinto.

-El cura-debe ser el cura- dijo el director del periódico que ya estaba pensando como presentar todo lo que estaba pasando en la próxima edición, y que andaba corto de papel para un número extraordinario.

Y al cura, que condenaba la herejía que tanto había gustado presenciar, fue tomado del fundillo y arrojado a la calle.

Entonces el ilusionista volvió con su rutina, levanto la tapa y nada se podía hacer. Alguien que no fue el policía sacó un revolver y disparó dos tiros hacia el techo. Todo pareció silenciarse y ya habían otras armas en manos de los concurrentes.

Solo que el mago, abrazado a su compañera, atinó a reclamar: -Si no sale la persona que sabe como hacer la prueba tendré que hacer tomar una medida extrema.

-¡Con mi niña no!- se escuchó la voz de un hombre algo mayor que dentro de un tiempo sería el esposo de la puesta en riesgo.

-¡No! Dijo el mago, y va a ser así.

Sacó una semilla blanca y chata entre el pañuelo de su bolsillo. La colocó sobre la caja mojada con saliva de la niña. Algo dijo que nadie pudo escuchar, y comenzó a crecer lentamente una planta serpenteante que bien pronto en un abultado fruto fue levantando el pañuelo: era una suerte de zapallo.

-Por última vez le pido al que sabe como hacer esta prueba, que se retire, por la vida de la niña, y por su vida. El policía quería desalojar toda la sala, pero quien podía obedecerle.

Entonces de la mano del ilusionista armada con una espada oriental salió el enérgico tajo que cortó el zapallo por la mitad.

Algunos escucharon de uno de los concurrentes un leve quejido, la mano al pecho, y su cuerpo golpeando contra las tablas del piso.

Media concurrencia miró en esa dirección mientras el mago, tiraba los restos del zapallo al piso, abría la caja, despertaba a la niña, y se alejaba sin esperar un solo aplauso.

Cuando fueron por él a su pensión nadie lo había visto salir pero no quedaban restos de su equipaje, solo un sobre con la cuenta saldada y abundante propina.

Al averiguarse su posible lugar de fuga no fue posible encontrar información entre los escasos coches de alquiler con que contaba Río Grande, ni en los destacamentos policiales.

El muerto resultó ser el tonto del pueblo. Discutiéndose largamente si en realidad sabía, o no sabría que sabía. O que lo suyo fue simplemente un ataque, producto de la gran tensión reinante, él que había nacido debilucho.

Del zapallo si hubo muchas historias. No estábamos en temporada de conseguirlo, y más de una dama –disimuladamente- aprovechó la confusión para llevarse su medio zapallo con el que fueron ha hacer picarones y con ellos invitaron a las amigas que no habían estado en la función, y a las mismas les contaron todo lo visto, con lujos de detalles, y algunas exageraciones.

Como siempre que se hacía algo en casa se guardaba algo para la maestra, al día siguiente fueron con su fuente de picarones al recinto de la escuela fiscal, 25 niños haciendo frente en el camino, a los vientos de una nueva primavera.

*Cuento para mantener despierto al niño que cumple 30 años.

UN FALANSTERIO EN RIO GRANDE

Promediaba 1984 y la democracia en su primer año mostraba sus limitaciones. En el caso fueguino el poder delegado pasaba por la muerte del representante presidencial –Ramón Trejo Noel- en un accidente aéreo que se sigue recordando.
Por otra parte no había un crecimiento del empleo en la medida de lo que se esperaba en el norte del país, y los programas económicos mostraban sus limitaciones.
La industria radicada en la Isla, por el contrario, seguía siendo demandante de mano de obra, que se veía mano de obra nacional. Pero las carencias habitacionales eran enormes. Mientras por un lado comenzaba a desbordarse el ejido urbano sobre lo que sería el barrio 25 de noviembre –nombre que recibiría por la consulta popular dada el día de cumpleaños de Pinochet- la especulación de la población presedente se maniataba en la situación de las pensiones, y los altos costos de alquiler.., se hizo usual el alquiler de la tierra.
Entonces apareció un día Jorge Tenrreyro, que en la medida de los socialistas utópicos presentó en diversos niveles y en la opinión pública el proyecto de una vivienda colectiva destinada a funcionar como una suerte de Hotel de Inmigrantes.
La idea no contó con avales suficientes para lograr los presupuestos, que no estaban contemplados en el bosquejo que Tenrreyro presentó.
Pero su idea está aquí. Había unos planos trazados en birome de lo que podría ser la construcción en su conjunto. Bastante más modesta de la ilustración que acompaña esta nota, fragmente de famoso Falansterio de Fourier.

Para que el pueblo riograndense lo conozca y opine y que todos juntos lograremos que el gobierno nos ayude a salir de esta situación tan lamentable, en lo que se refiere a lo habitacional. Con anuncia, consentimiento y participación del Territorio se concretaría este:
“PLAN HABITACIONAL PARA EL OBRERO/A ARGENTINO/A RIO GRANDE (T.D.F.)”
Consiste en galpones tinglados con tres hileras de habitaciones con primer y segundo piso, con baño privado (sistema termotanque y estufa). Cantidad: Siete (como pueden ser más también según la necesidad hatiacional pero para tener una idea tomamos de base el siete).
Distribución de la siguiente manera:
Dos tinglados para hombres solos.
Un tinglado para mujeres solas.
Un tinglado para matrimonios s/o c/hijos (hasta 4 no mayores de 8 años)
Un tinglado para matrimonios c/hijos más de 4 sin límite de edad.
Un tinglado para Dirección y Administración del Plan Habitacional, que será distribuido de la siguiente manera: Recepción, Acción Social, Acción Laboral, Revisación Médica, Sala de Internación, Administración, Dirección y Proveeduría General.
Un tinglado para Club de Deportes, Peñas, Reuniones, Bailes y en especial un espacio bastante generoso para GUARDERIA GENERAL INFANTIL.
TINGLADOS PARA HOMBRES Y MUJERES SOLOS/AS: 2+1=3 TINGLADOS.
Estos incluirán en su interior tres hileras de dos pisos de habitaciones para cuatro personas con un baño privado y una estufa. En cada habitación entrarían dos camas cuchetas dobles, una mesa y cuatro sillas. Pero estas hilers no llegarían al fondo, sino que dejarían un espacio lógico para sector baño general y otro totalmente separado pared por medio para cocina y comedor general (esto es c/tinglado).
UN TINGLADO PARA MATRIMONIOS S/HIJOS O CON HIJOS HASTA CUATRO NO MAYORES DE OCHO AÑOS.
En su interior tres hileras de habitaciones con primer y segundo piso. Pero cada habitación incluirá el espacio correspondiente para dos habitaciones o piezas con un baño privado y otro para cocina comedor. Estas tres hileras dejarán un espacio prudencial al fondo para sector sala de estar con dos baños varón y mujer respectivamente, televisor o video casetera con sistema bar y juegos d emesa, por ej. Tenis de mesa, ajedrez, naipes, dominó, etc. Y el otro sector para placita artificial con hamacas, toboganes, sube y baja, calesita de mano, etc. Tratndo de que tenga más que una buena entrada de luz solar.
UN TINGALDO PARA MATRIMONIOS CON MAS DE CUATRO HIJOS, SIN LIMITE DE EDAD.
En su interior tres hileras de habitaciones con primer y segundo piso. Pero cada habitación ocupará el espacio correspondiente para que en ella quepa lo siguiente: tres piezas, un baño privado y cocina comedor. Estas hileras dejarán espacio lógico para sector Sala de Estar con dos baños varón y mujer, bar, juegos de mesa, televisor o video casetera, etc., y otro para sector placita artificial, con hamacas, toboganes, sube y baja, calesita, etc., y sobre todo una abundante entrada de luz solar. Ventilación. Un tinglado para Club de Deportes, “Gurdería General Infantil”, peñas, reuniones, bailes…
UN TINGLADO PARA DIRECCION Y ADMINISTRACION. PLAN HABITACIONAL.
Que será distribuido de la siguiente manera: Recepción-Acción Social Laboral-Revisación Médica (filtro Médico)-Sala de internación- Administración- Dirección y Proveeduría General (compra al mayorista en Cap. Fed. Y gran Bs. As. de toda clase de mercadería, en especial la de trabajo y ropa de abrigo comunes.).-
La idea es la siguiente: El obrero/s o familia argentina entra en Recepción donde se le toman todos los datos con exhibición de documentos (en caso de que no los tenga, igual se le toman los datos y se le ayuda y guía para que se ponga al día con su documentación y se le llene una ficha individual lo más completa posible. Luego pasan a Acción Social que se encargará de la ubicación en tinglado habitación de acuerdo a forma de ser e idiosincrasia individual o familiar respectivamente. Luego pasan a Acción Laboral, donde de acuerdo a profesión e idoneidad se le conseguirá trabajo (el tiempo que tarde en conseguir el trabajo, quince días estimativamente, aunque el lapso puede ser mucho menor el obrero/a argentino/a hará tareas inherentes al mantenimiento del Plan Habitacional u otros menesteres constructivos. Luego pasan a Revisación Médica (filtro Médico) que detectará si la persona padece alguna enfermedad infecto contagiosa (en caso de padecerla se lo internará hasta su completa curación) y si por el contrario no la padeciera se lo ubicará en tinglado-habitación correspondiente.
FORMA DE LOGRAR LA CONCRECION DEL PLAN HABITACIONAL PARA EL OBRERO/A ARGENTINO/A EN RIO GRANDE, TIERRA DEL FUEGO (INDISPENSABLE EN ESTA ZONA SUREÑA Y DE GRAN CRECIMIENTO DEMOGRAFICO DONDE FALTA UN ALBERGUE HASTA LOGAR LA VIVIENDA DIGNA PERMANENTE QUE EN UN AÑO LOS QUE VENIMOS EN BUSCA DE MEJORAS QUIZAS LO LOGREMOS.
Reunir carne vacuna y ovina suficiente para un asado completo con ensalada y respectivos platos y cubiertos también vasos plásticos para estimativamente 600 personas, bebida correspondiente, más gaseosa que vino. El asado-reunión-guitarreada-mateada-disertación-debate y luego baile se realizaría en el quincho municipal u otro lugar convenientemente neutro porque esto será obra de todos pero sin política, es decir, participan todos los ideales políticos pero ninguno predominará sobre otros (TODOS UNIDOS). Entre la hora de la mateada y Acto Folklórico Nacional, se hablará del Tema Principal, dando lugar a debate general con preguntas y respuesta de todos (análisis general del tema entre todos). Esto ayudará y llevará a un entendimiento general del Plan Habitacional Transitorio por parte de todos. Ya que lo que se pretende es que el gobierno ponga los elementos necesarios, léase material y el obrero/a argentino/a la mano de obra gratuita por espacio de tres o cuatro horas diarias, continuadas o discontinuas. Las mujeres podrían efectuar arreglos y acondicionamiento de la ropa de trabajo de los hombres que trabajen en dicho plan y preparar ollas populares y también hacer otros menesteres o labores que sean de utilidad al mencionado Plan Habitacional. Por ej.: organizar y vender rifas, solicitar contribuciones, elementos que no se puedan fabricar, etc.
Esto una vez logrado sería organizado y manejado por una comisión integrada por personas con real capacidad e idoneidad , tanto civiles como militares, los dos de cualquier militancia política pero con reconocida capacidad y decencia y honorabilidad. Dicha comisión sería formada por un sistema de votación entre todos los que intervienen en el Plan Habitacional y se la autorizaría mediante la presencia de Escribano Público Nacional. Su duración será de dos años, pudiendo ser reelecta si la votación democrática así lo dispusiera; debiendo rendir cuentas de su actuar y fondos ante reuniones generales bimestrales con habitantes Plan Habitacional. Tendría que existir un libro de quejas y sugerencias a disposición de los habitantes del Plan. Dicha comisión siempre y en todo momento será fiscalizada y controlada por el Gobierno actuante.
PROVISION POR PARTE DEL GOBIERNO
Provisión de estructuras metálicas de tinglados-máquinas de soldar y material necesario- fabricadora de bloques de cemento y material completo-máquinas de aserradero, carpintería, maderas y todo lo que haga falta.
BENEFICIO PARA RIO GRANDE (T.D.F)
1 – Favorecería la argentinización del Territorio y formaría nuevas familias.
2 – El punto uno contribuiría para lograr la radicación total y definitiva del ejido urbano de los prostíbulos y también reducirlos a su mínima necesidad.
3 – Haría que los comerciantes y hoteleros recapaciten seriamente por los precios que cobrar por sus servicios, extremadamente caros.
4­- Uniría a la comunidad Argentina riograndense para logros sociales, morales y espirituales.
5 – Esto junto a un abundante y buen Plan de Vivienda, por ej.: 2 de abril e Intevu y por cierto buena pavimentación. No hay colectivos por ese problema del pavimento y los taxis salen caros al trabajador común. Concretaría la Argentina unida y fuerte en la Frontera Sur, tan amenazada territorialmente por el extranjero.
ACLARACION
Esto es una idea generalizada con el propósito de sugerir y aportar soluciones que hagan al bien del territorio y por ende a nuestra Patria Argentina y nuestra sociedad. No implica imposición ni egoísmo alguno, sino la mejor buena disposición a la comunicación y opiniones. Disidencias en algunas partes del texto, nuevas ideas y todo aquello que contribuya a su logro, del que la lee. Pidiendo perdón por los errores en que haya incurrido por desconocimiento e ignorancia, ratificando plenamente mi convicción de que todos unidos haremos la ARGENTINA LIBRE Y SOBERANA que todos queremos.
JORGE R. TENRREYRO.

Señas sobre una reseña.


El pasado 11 de noviembre del diario El Sureño nos trajo un suplemento auspiciado por la Fundación Hain, donde se incluyó una Reseña Histórica del Frigorífico CAP. La edición se dio luego de la inauguración de instalaciones destinadas a recuperar parte de antiguas instalaciones con fines de divulgación histórica, y la erección del Monumento al Botero.

Ya el sábado 6 la Municipalidad había tomado intervención en la zona, con la inauguración de una Plaza que lleva el nombre de antiguo trabajador frigorífico y vecino de la margen sur Mirko Milosevic.

La Reseña del nacimiento del Frigorífico CAP en Río Grande contiene una serie de apreciaciones que por su inexactitud llaman a nuestra observación, más cuando he sido interpelado por diversas personas que me creían –dados mis prolongados vínculos con El Sureño- como autor de la misma.

Diremos en primer término que el Ramón Lista al que se alude no llegó en 1880 con medio centenar de ovejas para el consumo de su expedición. Llegó en 1886, y es el responsable de la muerte de más de dos docenas de nativos por la cual en infausta fecha se conmemora cada 25 de noviembre el Día del Aborigen Fueguino.

Hay un paso por la epopeya evangélica y con ella los nombres de Bridge, Lorens y Levin, todos más escritos: puesto que su grafía correcta es Bridges, Lawrence y Lewis. El General Argentino Roca que reconoció los méritos de ex pastor anglicano tenía un primer nombre de pila Julio.

No hay ninguna evidencia que Saint-Exupery haya llegado a Río Grande en 1931. Y más tarde se habla de cierta estatización de la firma francesa, con el nombre de Aeroposta Nacional, cuando se la recuerda –y no estatal- como Aeroposta Argentina.

En el caso de un subtítulo Nace el frigorífico CAP, se habla de los principales asendados –debiendo ser hacendados- los que en cooperación con Alejandro Menédez Behety el 12 de enero de 1917 formaron la Compañía Frigorífica Argentina de Río Grande. CAP vendría más de dos décadas después. Allí aparece un asociado: Brown, confundiendo el nombre del padre de la Armada Nacional, con Mauricio Braun, el cuñado de Alejandro.

Hay un equívoco nominal al llamar Daniel al primer médico, que en realidad se llamó Andrés Díaz, si tomamos en cuenta los certificados de defunción firmados en aquella época. Ante la ponderación del completo consultorio que atendería no solo a los ganaderos, socios naturales del Frigorífico, sino también a la gente del pueblo es de hacer notar que en este último caso el servicio era arancelado.

José Menéndez dejó como voluntad testamentaria la construcción de un Hospital en nuestro pueblo, una promesa que hoy todavía está pendiente.

Los epígrafes de este suplemento merecen en algunos casos algunas correcciones: el que dice Los yaganes que trabajaban con las ovejas, adoptando una nueva costumbre, son a claras luces aborígenes selknam,., las fotos de Menéndez Behety y Brown, son en realidad de John Goodall y José Menéndez.

Hay una serie interesante serie de testimonios de protagonistas directos e indirectos del espacio sur de nuestra población. Allí aparece el matrimonio de boteros, el ayer niño Carlos Buscemi, y Segundo Baldomero Cacho Barrientos, hijo –en epígrafes del contradictorio- ora uno de los primeros boteros, ora uno de los últimos boteros.

Una imagen del suboficial de prefectura Conrado Buscemi es presentado como integrante del correo que llevaba la correspondencia hasta Ushuaia, actividad que fue policial; en tanto que una imagen de la Comisaría de Lago Khami es mostrada como La vieja estación de la Policía en Río Grande, en la época del frigorífico.

Ya en un momento fui requerido por la Fundación Hain para una entrevista que engrosó el libro La memoria del corazón, donde se dio un notable equívoco; no aparece mi fotografía sino la de Don Norberto Castro; señal que quien armó el libro no tiene ni idea de mi edad ni de mi fisonomía.

Tal vez se dirá entonces que lo que les falta es un mejor diagramador, un poco más instruido en la ensalada histórica que se pretende servir.

Puerto Aurelia epigrafeado.

Ya saben Uds. como por una gentileza de Judith Moreno de Ratier pusimos en el blog imágenes de lo que fue la llegada a costa argentina del último Raid Náutico. Judith atravezó en aquella jornada un serio inconveniente que no la amilanó: viendo que faltaba la panceta para las lentejas se dirigió a Limpogar y allí compró 5 kg. con esa carga tropezó y se produjo un esguince en una de sus piernas.
Judith era la señora que tantos vieron en medio de la vorágine de aquellos dís andando de acá pra allá con sus muletas, trámite que se extenderá por cuatro semanas hasta lograr su rehabilitación.
De las fotos requeridas hubo un segundo pedido: identificarla. Y es así que sobre la imagen superior dijo: Derfensa Civil y Radio Nacional preparando antenas para transmitir. En tanto que para la foto inferior agregó una mirada más íntima: Mi Carlos (María Ratier) observando.


En el Campamento el Sr. Ponce (Fernando) y su esposa (Chela) iniciaron el armado de la carpa de la cocina. En tanto que por otro lado el camión del Batallón de Infantería de Marina Nro 5, colocaba la cocina donde se estaría preparando el guiso de lentejas para 150 personas (5 kg de panceta y dos muletas agregamos entre los ingredientes inesperados)

Ya puestas las bandera del Municipio y algunos sponsor tomaba otro aspecto la carpa de la cocina. De espalda mi Carlos (Ya saben quien es) saluda a los que llegaban para esperar a sus remeros y compartíamos un almuerzo (choripán).

Se empezaron a prepaar los corderos como a las 15. El chico Brundi y el Sr Ponce crucificaron a los corderos. Pablo Kommer con todo su cuadro neumónico -es el Presidente del Club organizador- llegó a las 15 hors a supervisar el campamento y esperar a los remeros.
Se cortaron trozos de cordero para compartir un almuerzo a la parrilla (coción mucho más rápica) con las personas que llegaron a auxiliar.
Se colocaron en total seis corderos.
Empezaron a llegar los primeros remeros a Aurelia.
La secuencia que muestra a a parte de la retaguardia indispensable, para que un acontecimiento como el Raid tenga buen fin nos despide, con un aroma apetitoso

Nuestra aplaudida mediocridad.

No se como de pronto en esa confluencia de tiempo y amistad -que se dio en torno a una mesa de café- de pronto advertimos que los tres interlocutores éramos santacruceños.

Y estábamos hablando con distintos enfoques de la misma pérdida: Néstor Kirchner; hasta que de pronto una pregunta nos hizo caer en el silencio: ¿Cuándo volverá Santa Cruz a tener un presidente?

Yo recordé aquel slogan del mundial 78 que decía “no tendremos otra oportunidad en cien años”, pero la voz de uno de los amigos apagó mi pensamiento con su otra pregunta: ¿Y los fueguinos lo tendremos algún día?

Allí pasó el mozo a cobrar, porque venía su cambio de turno, y cada uno se alejó con su mundo de reflexiones.

Santacruceño en mi nacencia, riograndense en mi cotidianidad, no pude evitar lo poco que han dado los hijos de esta tierra en el universo competitivo en el cual nuestro mundo se desarrollo.

No hemos dado una figura relevante para dirigir los destinos del país. ¿Qué ley que haya transformado el todo de nuestro país nació de la inspiración y otra de un nativo fueguino? ¿Alguien nacido entre nosotros ha ocupado algún lugar relevante en esferas ministeriales o diplomáticas?

Y allí apareció José María Castiñeiras de Dios (foto) como Secretario de Cultura en los días de Menem; un ushuaiense que acumuló poesías para creerse en un momento el único poeta fueguino (así me lo dijo una vez su esposa en conversación telefónica).

¿Y en el mundo de las letras como andamos?

Yo me animaría a defender la excelencia de la novela de Esteban Lucas Bridges, El último confín de la tierra; aunque bien es sabido que obró la mano de un periodista inglés para dar forma a sus cartas de recuerdos, antes que la espontaneidad de su pluma. Bridges tiene el mérito de gozar del reconocimiento de su condición de pionero en la zona de Río Baker, con lo que su empresa colonizadora no quedó simplemente limitada a Río Baker.

¿Y que hay del arte en sus formas más masivas? ¡Cuánto queda por andar! Nuestros cantores no han merecidos distinciones de primacías y concursos, de la misma que ningún fueguino ha recibido distinción en la esfera nacional e internacional.

No hay una canción fueguina que se cante en el país, y lamentablemente tampoco entre nosotros como muchas lo merecerían.

El saldo deportivo no es mejor. Las disciplinas que se desarrollan en nuestro medio no son las de mayor predicamento a nivel nacional; por eso el Futsal, con todo el entusiasmo que en nosotros despierta, es ignorado or el común de los aficionados a la deportividad del país.

¿Qué fueguino ha llegado a integrar una selección nacional? Oroz, en voley tal vez sea la respuesta, y ya se mueve fuera del país.

El atletismo nos ha regalado la sorpresa de Nadine Varela Goodall en disciplinas promocionales.

Mientras que el automovilismo que llevó algunos nombres a logros a nivel nacional, no ha conseguido todavía un campeonato.

Háblenme de un cineasta fueguino, de un dramaturgo. Alguien que haya ayudado a subir un peldaño el camino de las realizaciones.

No abundan nombres, y si los hay serán de aquellos que habiendo llegado de otro lugar se identifican con la fueguinidad por residencia, no por procedencia.

Uno de los tres de la ronda volvió a encontrarse conmigo. Tal vez tan inquietado como yo por lo que fue germinando en nuestras reflexiones, fue para decirme: ¡Tenemos la primer mujer gobernadora!. Y yo argumenté: Una rosarina que gobierna en Tierra del Fuego, lo ponderable sería que una fueguina gobernara en Santa Fe. El amigo se rió y se despidió con un además enérgico.

Mientras en tantas cosas crece la autoestima de los fueguinos, o los que dicen serlo, yo me enfrenté a este comentario que evalúa la mediocridad de nuestros logros. Cosa que tal vez el tiempo pueda llevar a superar.

Las grandes decisiones que transformaron y dieron aliento a esta Tierra del Fuego, hasta ahora siempre se tomaron afuera.

Y la gran epopeya de Malvinas, que se levanta como un credo de patria, no nos entregó un solo nombre de un nativo de este solar.

¡Díganme que me equivoco!

Los Yaganes de Río Grande*


No siempre quienes viven en un pueblo saben a ciencia cierta lo que pasa en sus hoteles.

Los hoteles son espacios intermedios entre el estar y el no estar. Tienen un poco de cosas del aquí, y muchas de todas partes; y en ese sentido Los Yaganes no pudo haber sido diferente.

Nació a principios d e los años 60 como una inversión de la firma GRANDES HOTELES DEL SUR, vinculada en lo empresarial al LLAO-LLAO de aquellos días; y atendiendo a la demanda de servicios que planteaba en la zona el desarrollo petrolero en manos de los norteamericanos, y el circulante en dólares que crecían en una espiral que no parecía detenerse en aquel humilde pueblito que hasta entonces solo sabía de la prosperidad de la lana y los corderos.

Trato de recordar como fue creciendo en aquella esquina distante del pueblo, y no logro formarme imágenes en mi memoria donde siempre esta ya terminado, inaugurado. Creo que un día de primavera en que hicimos con la escuela un largo paseo por la playa, y retomamos el camino a las aulas por lo que entonces se llamaba la subida de los Ferrando apareció como una realidad. Pero enfrente estaba el Hospital, enorme, en construcción desde siempre.., y por sus laberintos todavía abiertos nos metimos tratando llenando los bolsillos de nuestros guardapolvos grises con los clavos dorados con que se fijaba el techo de tejas.

Viviendo en el centro en mas de una oportunidad debía ir al Correo, pero no hacía mi paso por Belgrano –inhóspita por el viento- sinó que elegía Piedra Buena y aveces de regreso –años en los que no había mucho apuro- bajaba la barranca por lo que se llamaba el Barrio Chileno y hacía mi largo recorrido por la playa reingresando al centro a la altura de la Plaza.

Si en esa esquina de Ameghino y Belgrano se iba a levantar un hotel importante, no parecía que debía ser importante para mí.

¿Cuál es nuestra relación de gente de Río Grande con el Hotel Los Yaganes?

Puedo sumar una corta luna de miel, y eso era un trámite de muchos. La mejor noche en el mejor hotel. Un amanecer donde el sol se levantaba encendido desde el mar, un silencio interior que resulta ser una forma de confort en todo tiempo y lugar cuando de hotelería se trata.

Pero vamos un poco mas atrás en el tiempo, en mi tiempo.

Mi padre, sereno de los barcos, pasó a recibir una oferta de cubrir los francos del sereno del hotel lo que lo llevaba a estar una o dos veces a la semana fuera de casa por las noches. Papá cambiaba también su indumentaria. Ya no salía de fajina como para su otro oficio de sereno sinó que comenzaba a lucir las pocas prendas que se tenían guardadas para los días de fiesta. Y mi madre que se alegraba por lo que llamaba un trabajo decente.

Lo primero que supe del hotel fue en conversaciones de sobremesa con Papá, que había incorporado el mundo de Los Yaganes al de nuestras conversaciones cotidianas. Estabamos al tanto –mi padre era lo que se decía entonces respetuosamente MUY NOVELERO- estábamos al tanto de lo que pasaba en el JET-SET de Río Grande.

Un JET-SET muy particular, dada por la concurrencia nocturna de los que de día se ganaban mayormente el pan acarreando mercaderías para el comercio, el aserradero o la estancia –en algunos casos familiar- y que hasta entonces –conocidos por lo mismo por mi padre- no habían sido objeto de atención alguna.

Pero en el Hotel todo el mundo parecía ser diferente. Muchos se volvían ocurrentes y prodigaban habilidades singulares en el juego del bowling, donde el alcohol no parecía entorpecer la dinámica y capacidad de los competidores.

Porque Los Yaganes tendría sus comodidades para el viajero, pero para el residente tenía eso que era –como diríamos hoy- del primero mundo; y que en aquel entonces parecía una cosa de películas: el bowling.

Allí los jóvenes burgueses de Río Grande desarrollaban su capacidad volteadora, aunque en algunos casos no dejaba de asombrar que creciera en mucho la pericia de los mismos empleados del hotel, a los que se sabía nadie imponía límite ni tiempo para quedarse jugando muy de madrugada, cuándo ya el resto de la clientela se retiraba para emprender al días siguiente las obligaciones comunes a cada uno.

Si papá pensaba echarse un sueñito, estaba perdido, los empleados se divertían el resto de la noche, con bolos chicos o grandes, según los casos.

A ese mundo ingresé años mas tarde, cuando tenía unos 15 años. El hotel ya no era mas de empresarios privados, lo había comprado la gobernación, y las pistas de bowling no estaban en buen estado: la cuatro tenía una suerte de canaleta en el medio por el cual se conducía la bola hacia un strike inevitable.

La Gobernación, en tiempos de Campos, tenía el proyecto de levantar un hotel de turismo en la intersección de ELCANO y SAN MARTIN, pero la abundancia de la hora petrolera era tal que no justificaba la existencia de otro hotel similar, de allí que se destinara parte de aquel dinero a la construcción del primer pavimento sobre nuestras calles.

Pero para este otro tiempo que recuerdo el boom petrolero había decrecido, YPF venía ha hacerse cargo de la explotación del área, y sus formulas campamentilies de vida –distintas a la de los texanos del tiempo anterior- los recluyeron allá camino a la Misión, y por esto, y otras crisis ya no había tanto dinero en el pueblo.

Como el negocio dejó de serlo, ¡o política argentina estatizamos el problema!, y así la Gobernación comenzó a tener también su hotel de igual manera que era propietario del Albatros de Ushuaia, y las tres hosterías en distintos tramos de la ruta tres.

La Gobernación ya no alojaba sus funcionarios en la Casa del Gobernador, situada en la primera cuadra de San Martín, ni en el Casino de Oficiales del BIM5 afectado a tales protocolos en años en los que mandaban eran siempre marinos. Las autoridades tenían su lugar en Los Yaganes y eso daba un clima de control que los que saben, marcó un tiempo de menor entretenimiento para los concurrentes que al momento en que llegaban los gringos con sus dólares, su jerigonza y sus sombreros.

Un día ahora si entré por primera vez al Hotel, nos llevaron de todas las escuelas para ver a un pingüino emperador que había aparecido en la playa. Una turista, una gringa colorada de anorak que se encontraba muy excitada por eso, trataba de explicarle a nuestra maestra las características de este habitante del ecotono antártico trasladado vaya a saberse en que témpano hasta nuestras costas. Nos hicieron entrar por una puerta pequeña situada sobre la calle Ameghino, cercana a un extractor de aire de destilaba la grasa de la cocina por una pared que ya nadie limpiaba, seguimos por una suerte de laberinto e ingresamos a un pequeño patio donde el pingüino comía y cagaba sin cesar. Al salir alguien insinuó que podíamos conocer el resto del hotel, pero no nos estaba permitido.

La discriminación nos debe haber molestado de alguna manera, y algo mas tarde, en el desordenado regreso, la maestra –cuyo marido trabajaba también el hotel y había hecho el contacto- nos dijo con cierta ingenuidad: -Un pingüino emperador debe alojarse en el mejor hotel de la ciudad. A lo que “Cototo” Cheuquel, cuya mamá limpiaba en el hotel Magallanes, agregó: -Por eso en el Magallanes, solo podemos tener pingüinos magallánicos.

Cosa que todos dimos por cierta, dado que era muy común que en nuestros patio, y fundamentalmente en los hoteles y pensiones, algunos de los clientes alguno de estos animalitos de la playa –lugar de continuas visitas- y los mismos se aquerenciaban entre las gallinas.

Aquella vez, y dado que nos iban a dejar entrar, dimos la vuelta por el frente del Hotel. Desde la bajada de Los Yaganes, el hotel había cambiado la referencia a la arteria que antes aludía a los Ferrando que eran medio alacalufes, la esquina parecía la proa de un barco.. incluso con su barandilla.

En la esquina estaba en restaurant donde se contaba hubo un percance arquitectónico en vísperas de la inauguración: se produjo una rajadura en la loza del techo. Temerosos de un derrumbe, y más que nada del deslucimiento del salón, se consiguió un caño de gasoducto y se lo colocó en el centro cortado en prolija medida: hasta el día de hoy sostiene revestido una loza que siempre parecía difícil de construirse en aquel Río Grande tan descreído de toda forma de mampostería, tan fiel a la chapa y la madera.

El hotel por otra parte, sobre la avenida Belgrano tenía dos puertas sólidas de madera pintadas de blanco, y contrariamente a las reformas edilicias que les trajo el tiempo nada permitía, porque además abundaban los cortinados, saber los que pasaba adentro.

Los turistas solían olvidarse cosas, o aligeraban deliberadamente su equipaje. Así papá llegaba casi siempre con una nueva novela policial, e incluso un día con un libro muy difícil HAMBLET, de un autor de nombre más difícil todavía, estaba escrito como para ser representado en el teatro. Algunos libros estaban escritos en inglés, y papá pensaba con ellos cuando llegara a la secundaria podía hacer progresar mayormente mis conocimientos de idiomas. Con el tiempo había en casa mas libros en idioma extranjeros que en castellano.

Un día papá trajo algo que parecía de otro mundo, el mismo Melrose Tea que se consumía en casa pero en saquitos; tratamos de averiguar como se consumía.., se abrió y era mas molido que el habitual, fue todo un tema colarlo. No imaginábamos que todo pasaba por sumergirlo.

Hace poco recordábamos en Ushuaia estas contingencias con José Salomón, que por aquellos años era un flamante abogado que buscaba clientela por Río Grande, bueno Salomón buscaba también divertirse y toda la entretención en este pueblo no pasaba por Los Yaganes, sinó por otros espacios de luces rojas. Josecito se ríe al recordar como lo retaba mi padre según la hora y la forma en que regresaba al hotel.

No se si por curiosidad o algún otro preconcepto promediando los 60 nos llamó la atención el deambular cotidiano de Angela, la india, rumbo al Hotel. Pensamos en algún momento en que había conseguido algún trabajo de lavandería, aunque se decía que el establecimiento estaba dotado de maquiraria automatizada. La india pasaba rapidito después de almuerzo, recorriendo para ello medio pueblo, y era devuelta en taxi antes de la cena. De tanto en tanto solía caminar mas por la playa que por el centro con una mujer extraña, delgada y atractiva. Era el tiempo inicial de los trabajos etnográficos de Anne Chapman, la que tuvo en Los Yaganes su casa cada vez que ha venido por aquí.

Para mis años de estudiante secundario las puertas de Los Yaganes fueron un umbral entreabierto que no ofrecía mayores restricciones. La primera vez por un baile que organizaron los de cuarto para juntar dinero para obsequiar a los de quinto. Y estaban en el baile –con discos- los de quinto y los de cuarto y algunos de tercero. Para el baile había un pequeño recinto más hacia la esquina donde existía incluso una puertita de vaivén como esas que se veían en las películas del oeste. Yo y mi timidez me hicieron planchar toda la tarde, estos bailes eran un tanto vespertinos, así que terminé por el lado del bowling sin atreverme a jugar (tal vez porque andaba escaso de divisas). Había en todo aquel lugar ciertas hermosas extravagancias: las chicas pedían cubitos de hielo para enfriar el té –las chicas no tomaban otra cosa mas que té- y yo acepté una sugerencia de un compañero de banco ya medio mareado que me hizo pedir menta con hielo granizado. Era la primera vez que veía hielo, artificial.

Con los años, cuando la movilidad social me niveló con otros sectores comunitarios, pude obtener vivencias menos ingenuas que la mía sobre la vida interior del hotel, y la confirmación por propia voz de un hecho que había escandalizado los silencios en los comentarios de aquellos días –charlas de peluquería si se quiera- la historia de los que habían encontrado desnudos por los pasillos.

El otro tema que circulaba como rumor era que en este hotel era el único y primer lugar de la Tierra del Fuego donde se habían visto cucarachas.

Por 1971 llegaron de Chile los Maida. En unas vacaciones conocí fundamentalmente al hijo mayor y comenzamos a hablar de política. En el lugar más bacán las ideas más populares. Era el mejor espacio para pasar desapercibido si se quería cambiar el mundo. Junto a nosotros mesa de por medio, los oficiales de marina que concurrían con uniforme de gala tenían otras preocupaciones, pero nosotros seguíamos con nuestras utopías confiados que teníamos todas las de ganar. Allí nos intercambiábamos libros los que veníamos de Córdoba, Buenos Aires o La Plata. Allí aveces informalmente se escuchaban ya de madrugada algunas canciones de esas que no se oían en las radios de Río Gallegos.

En una de esas tertulias le presté a Victor Donoso el libro de Z, de Vasilis Vasilicos.

Pero esa era una parte del mundo. Había otros, como Saquito Mansilla, que trabajaba en el hotel que comenzaban a vivir para la pesca, y su universo era el de los viajeros a los que se llevaba en taxi a los distintos pozos que el Río Grande ofrecía como diversión sin igual. Por las tardes, acompañados de Lincomán o Fava volvían los turistas al hotel con las mejores truchas del día, las que pasaban a la cocina para ser preparadas al exclusivo gusto del cliente.

Ya estaba a cargo de la administración el Automóvil Club Argentino. El hotel se amplía, se eliminan las ya deterioradas canchas de bowling, y crece al fondo el Salón de Usos Múltiples como primer gimnasio cultural de Río Grande. Allí se hicieron las primeras ferias del libro , recitales artísticos, y más de una fiesta. El hecho que retuviera la administración de este lugar la Gobernación, y luego la Intendencia, llevó a este espacio a un continuo deterioro. Al tiempo el techo se filtraba, la alfombra se podría, y la calefacción se volvía ineficiente.

Un año realizamos allí, iniciativa de Radio Nacional una Semana del Escritor donde nadie debía sacarse gorros, camperas y guantes. Fu entonces cuando recordé que en aquella esquina, la del hotel, estaba hacía muchos años la baliza de enfilamiento para los barcos que entraban al río, y que allí –justo donde ahora estaba el SUM- se había ahorcado una mujer. Fue una historia electrizante a la que me ha sido imposible de reconstruir de la misma forma que la dije aquella noche ante las dos docenas de intelectuales que compartían el encuentro: la ginebra ya no es la misma.

Ese frío fue muy similar al que recibí hace algunos meses al ingresar por última vez a los Yaganes. Lo comentamos aquí: la Dirección de Turismo en Río Grande no tenía calefacción, era una forma de promocionar la temporada invernal. Pero otro frío debía empezar a correr para los que trabajaban en Los Yaganes, algunos desde hace muchos años.

El frío del cierre.

En tiempos de vacas gordas fui Director de Cultura de la Municipalidad de Río Grande, teníamos presencias artísticas y culturales a las que debíamos acompañar por elemental cortesía. Conocimos entonces la mesa fría de su amplio comedor, el surtido de sus vinos, pagados queridos vecinos por todos Ustedes.

Pero era tal las posibilidades de hacer cosas, que hasta ya nos cansamos un poco en eso de tener que estar todos los días comiendo afuera, en Los Yaganes. ¡De pelandruzcos que hemos sido, simplemente!

En más de una oportunidad, haciendo tiempo en mis circunstancias de anfitrión, pasé frente al cuadrito donde aparecía, cerca de la conserjería la fecha de habilitación inicial del Hotel, y nunca pensé en registrarla.

Un día hablamos de eso porque justo era el aniversario con el Comisario Allen, que solía instalarse a ciertas horas del día en la pequeña confitería desde la que tenía visión de la calle. Allen concurría por su café con leche y sus tostados que sustituía a todo un almuerzo, circunstancia que es propia de muchos hombres solos en nuestro pueblo.

Pero volvamos a la fecha de habilitación. La necesitaba para incorporarla a este comentario y por ello me acerqué al hotel. Pero ya no pude ingresar, están haciendo un inventario en que por supuesto faltarán estos recuerdos míos, los suyos, los de tantos...

31 de agosto de 2000.


*Por facebook estallaron comentarios, cuando Alejandra Menéndez Aldé publicó una foto de aquel hotel sobre el que se levanta ahora un Centro Cultural y un Museo de Arte. Y entonces recordé estas páginas escritas en un momento en que una desición gubernamental dispuso su cierre.

Vecinos inquietos por el metanol

Un grupo de ciudadanos nativos y radicados en Río Grande, se dirigieron al Presidente de la República Argentina, Dr. Raúl Alfonsín, el Ministro del Interior, al Ministro de Defensa, al Presidente del Senado y al Presidente de la Cámara de Diputados a fin de ponerlos en conocimiento de la inquietud surgida a raíz de la próxima instalación de la empresa Petroquímica Austral S.A., para la elaboración de metanol, a partir de gas natural.

Los pobladores de Río Grande como habitantes de esta isla expresan que ven en este proyecto la posibilidad de un desarrollo económico más sólido que el hasta ahora obtenido por la aplicación de la ley 19.640, ya que trata la explotación de un recurso natural no renovable del Territorio: EL GAS NATURAL.

Agregan , que a pesar de que la misma no creará en una primera etapa nuevas fuentes de trabajo regional, ya que su personal estará integrado por técnicos especializados, posibilitará posteriormente la instalación de plantas satélites para elaborar productos derivados del metanol, transformándose entonces si, en una fuente segura de trabajo y fomentando la radicación de familias en forma definitiva.

Se menciona alguno de los aspectos positivos que derivarán de la concreción del mencionado proyecto, destacando también su preocupación originada por el lugar elegido para la localización de la industria.

Cabe recordar que los terrenos donde se instalará la planta se encuentran a 1 km. De la escuela Agrotécnica Salesiana, única escuela Ovino-Técnica del país, a 3 km. Del Campamento YPF, y a 7 Km del límite norte del ejido urbano de Río Grande.

Este grupo de vecinos de Río Grande entiende que el área próxima a la futura planta tiene una gran importancia histórica, arqueológica, educativa, recreacional, económica y estratégica.

Se deja en claro, que la preocupación va dirigida exclusivamente a la localización de la industria, descontándose el total apoyo a la concreción del proyecto, en cuanto se constituirá en un motor de desarrollo regional y nacional.

Solamente se solicita se realicen los estudios e investigaciones tendientes a determinar con certeza se los temores que acosan a los pobladores de Río Grande tiene razón fundada de existir o no.

Cuarto Poder Lunes 18 de junio de 1984. Año 1. Número 7.

Serenatas

Por los años 70, no recuerdo si antes o después de la tensión con Chile hubo una ocurrencia de fin de año: los alumnos de los quintos salían a saludar a los profesores.

Para eso ideaban cantitos alusivos en los que se destacaban las cualidades de los educadores, y también algunas de sus falencias.

Moderadores de esta actividad fueron siempre Emma Susana Cobos, la profe de Geografía, y Enzo Oliver Magaldi, el de Química y Merceología.

Llegaban con cierto sigilo a la vivienda de los profesora y proferían cánticos para que se les abriera la puerta. Los alumnos que sumaban en algunos casos algo más que 40 a veces no conseguían entrar todos en la vivienda, pero igual se las ingeniaban para compartir alguna comida y un brindis.

Y con no poca inquietud se mal dormía esperando la llegada de esos pillos, aunque en muchos casos había un menú y algo refrescante para que pudieran seguir la travesía.

Los jóvenes trataban que la experiencia durara varios días, y en la sala de profesores se compartían con los que aun no habían sido visitados los pormenores de eso que ellos llamaban “asalto”.

En el transporte se utilizaban vehículos particulares los que eran manejados por los que ya tenían carnet, un hermano, pariente o allegado, dentro de los que no faltaban los novios.

La salida siempre era entre semana, por lo que no era posible una conexión de esta salida con otras recreaciones nocturnas.

Generalmente se daba después del viaje de egresados, que todavía seguía engañándonos como un “viaje de estudios”, experiencia que acentuaba la camaradería entre los inminentes egresados.

Son recuerdos de mi paso por la docencia en el Instituto Don Bosco, único secundario del pueblo.

En los últimos años he tenido noticias de la proliferación de esta práctica a otros colegios, donde ya no parece necesaria la presencia de adultos para acompañar a los adolescentes.

Estuve a punto de disponer de alguna grabación de las murgas que desde hace algunas noches pasan por mi barrio, donde hay varios docentes de enseñanza media, y armar un texto evocativo de esta práctica, como muestra de la latencia de algunas tradiciones entre las distintas generaciones de jóvenes riograndenses.

Pero después de lo que pasó: !Qué se puede decir!

Celebraciones!


El viernes 29 de octubre, en razón de la finalización de mi rehabilitación tras cuatro meses cargando con mi fractura de pelvis, los amigos de Marcial decidieron homenajearme mediante una choripaneada intramuros de nuestra residencia.

Yo dejé en sus manos los pormenores de la organización de tamaño festejo, mientras por otro lado seguía los detalles de la inhumación de Néstor Kirchner, una situación que resultó angustiante entre otras cosas dada la ineficacia generalizada de los periodistas porteños. Gente que repetía y repetía los mismos parlamentos, con los mismos equívocos.

Yo suelo apartarme de las situaciones luctuosas que puestas en manos de los hacedores de la televisión son casi siempre deprimentes; pero en este caso –dado los lazos con el extinto mandatario- creí ncesario no eludir.

Pero no pude seguir más como espectador y llegué justo para ayudar a Agustín Banegas en la tarea de hacer el fuego.

La noche estaba fresca, pero no tanto. Las brazas nacieron lentamente y hubo cierta llovizna. Los chorizos comenzaron a llorar y cierta humareda nos hizo lagrimear.

El asador pidió su combustible y así me llegó un vaso colmado de whiskey irlandés.

Ya estábamos en clima.

Luz, dudando que fuera efectivo nuestro trabajo, se puso a cocinar unas pizzas caseras, la primera de las cuales llegó con el primer chorizo.

Whiskey con chori no es una combinación ajena a mi memoria. Pero con pizza me pareció un rasgo menemista.

Para entonces me había olvidado de lo que estaba viendo por televisión antes de partir hacia el fondo.

Yo cerca del fuego, y con las tripas calientes, me sentía en el paraíso.

Los muchachos, y después Patricia salieron emponchados, o cubiertos con mantas.

Los chorizos y yo nos cocinamos al unísono.

Tendrán que imaginarse por todo lo que brindé aquella noche!