APUNTES PARA UNA HISTORIA AERONÁUTICA DE TIERRA DEL FUEGO.2.3

Damos continuidad en estos escritos de Graciela Santamaría a los aportes dados por distintos navegantes, instituciones y empresas para hacer realidad la vida aeronáutica en nuestro sur.

Con fecha 26 de enero de 1931 el Jefe de la Aviación Naval, Capitán de Fragata Ceferino M. Pouchan, elevó al Sr. Director General de Navegación y Comunicaciones, Capitán de Navío Joaquín Arnauld “un informe preparado por el Teniente de Fragata Gregorio A. Portillo a requerimiento de la División Hidrográfica de la Dirección General de Navegación y Comunicaciones , conteniendo sus puntos de vista sobre posibilidades de un levantamiento fotográfico de la ISLA DE LOS ESTADOS”. (15)

Esta nota presentación contiene un resumen del informe adjunto, opinando que el levantamiento era factible, pero debían tenerse en cuenta, el avión a emplear. Previo análisis de cada uno de los modelos de (ver original hoja página 210 porque no se entiende) avión con que contaba en ese momento la Aviación Naval, (SOUTHAMPTON, FAIREY, COSARIO) y comparándolos con aviones ingleses y norteamericanos que habían realizado estas tareas, (GLOSTER AS- 31 Y DOUGLAS) llegó a la conclusión de que no respondían a las exigencias mínimas requeridas para esta misión.

“Un trabajo de esta índole y que encierra ingentes gastos, que significa movilidad de muchos y muy variados materiales aeronáuticos a gran distancia de centros de recursos, impone la preparación de un sinnúmero de elementos auxiliares desde el aeródromo o fondeaderos hasta la estación para observaciones aerológicas”. (16)

Por lo tanto, y considerando la eficacia de la fotografía aérea para los fines de la División Hidrográfica, aconsejó la adquisición de un modelo apto que contara con la necesaria autonomía, compensara los costos de la operación y tuviera la precisión requerida.

En el informe que presentara, Portillo estudió detalladamente la geografía de la Isla: su constitución rocosa con picos de 900 metros de altura cubiertas de nieve: sus costas irregulares; el viento prevaleciente, del Oeste, pero con rachas próximas al suelo y con corrientes verticales de aire.

La poco extensión de la Isla, 38 millas de largo (Este a Oeste) y 7 millas de ancho y medio, con gran cantidad de accidentes en sus costas, obligaban a que la toma fotográfica vertical, se hiciera mediante una cantidad considerable de corridas transversales (N – S) en lugar de efectuarse con un número reducido de corridas longitudinales (Este – Oeste).

La altura de vuelo más indicada para su ejecución, debía ser de unos 15.000 pies y en ningún caso sería inferior a 12.000 pies, teniendo presente, básicamente, las irregularidades del terreno y las condiciones meteorológicas.

Aconsejaba que la época más apropiada para el vuelo fuera el otoño. En esa época del año los vientos son moderados, algunos días se presentan muy despejados, durante los cuales el sol brilla en una atmósfera libre de nubes y la luminosidad media permitiría trabajar.

En cuanto al material fotográfico, la División contaba entonces con una cámara “EAGLE” automática de manejo eléctrico y a molinete. Junto a ella se empleaba la mira Aldis vertical, provista de dos prismas de refracción par los horizontes anteriores y posteriores y vista vertical. La cámara estaba equipada con lente de 10” de distancia focal que, para casos de necesidad, era posible adaptarle el cono con lente de 14”.

El personal debería tener un entrenamiento especial, tanto el piloto como el fotógrafo. Detallaba los ejercicios que éstos deberían practicar: volar en línea recta (usando como guía un camino o el trazado del ferrocarril) con viento a favor, en contra y a través; volar sobre una costa registrando el 90% de tierra y el 10% de agua. Gran parte del éxito del levantamiento estaba confiado al trabajo aéreo. Consideraba que el avión fotográfico más apropiado era el GLOSTER. Como cierre el informe contiene tres gráficos de la isla: 1) CORRIDAS VERTICALES (N-S) ; 2) DIAGRAMA DE CORRIDAS OBLICUAS; 3) GRAFICO DE ZONA CUBIERTA – CORRIDAS AUXILIARES.

En el informe presentado por Portillo, nombraba repetidas veces a Pluschow, a quien llamaba el “piloto-explorador”, utilizando su experiencia para determinar la altura adecuada de vuelo para las fotografías, y además sus conocimientos meteorológicos de la zona.