EVOCACIONES*26 de agosto de 1833. Se subleva en Malvinas el Gaucho Rivero.

Es la primera violenta reacción durante la ocupación británica efectivizada el 3 de enero  de ese mismo año.

Una vertiente nacionalista ha pretendido darle a Rivero, sobre el cual se sabe poco sobre quien era antes y que hizo después, una condición de caudillo popular anti imperialista. Pero nada se documenta en ese sentido.


Antonio Rivero fue así un mito más de los argentinos, formándose comisiones de homenajes, levantándosele monumentos, y tratando en algún momento –cuando se logró la ocupación militar el 2 de abril de 1982- la imposición del nombre Puerto Rivero para el Stanley británico.

No obstante ello, en el momento se impuso el análisis documentado de los acontecimientos del Rivero, gaucho alzado, sobre todo desde las perspectiva que tenía analizada del caso el principal referente historiográfico de la Armada Argentina.

Sobre el particular ha escrito Laurio Destéfani:

Durante el año 1833, las Malvinas estuvieron la mayor parte del tiempo sin gobierno efectivo. Si nuestros compatriotas no hubieran estado  en lucha política y permanente guerra civil, quizás algo podrían haber hecho para recuperarlas.

No habiendo autoridades inglesas en las Malvinas, se produjeron los hechos del 26 de agosto de 1833.

Dos gauchos y cinco indios charrúas mandados por Antonio Rivero, que trabajaban ganado en el campo, llegaron a Puerto Soledad y por que Juan Simón –administrador de las propiedades de Vernet- les había negado el cambio de dinero metálico, en lugar de los vales que cobraban, realizaron un asesinato a mansalva de los hombres de Vernet a saber: el capataz Juan Simón, encargado permanente a la vez del gobierno argentino, Brisbane, hombre de confianza de Vernet, un alemán, un español y un escocés: Dickson. Este último había sido el encargado de izar el pabellón inglés los domingos y avistar buques ingleses.

Cometidos estos asesinatos, el terror reinó en Puerto Soledad y el resto de los habitantes criollos, loberos argentinos, ingleses, etc, huyó a un islote cercano para refugiarse. Desde allí solicitó auxilio y entonces llegó una nave inglesa que desembarcó al teniente de Marina Henry Smith, un suboficial y seis soldados de infantería de marina. Estos persiguieron a Rivero y sus hombres, que a su vez habían dado muerte ya a unos de los suyo, el gaucho Brasido.

Los hombres de Rivero, siete en total contando el cabecilla, se rindieron de a uno y el último fue el mismo Rivero.

Rivero y cinco de sus compañeros fueron llevados a Inglaterra, pero allí, se consideró que el juicio de los gauchos no era conveniente, o quizás los jueces se consideraron incompetentes. Rivero y sus compañeros fueron devueltos a Montevideo y dejados libres.

Esta es toda la historia que prueban 42 documentos publicados por la Academia Nacional de la Historia..