TRÍPTICA NACIONAL.LENGUA.07. Estímulos a la lectura.

En la década del '90 se empezó a aplicar en Argentina esa nueva forma de enseñar a escribir y a leer. Sin embargo, en el aula conviven viejos y nuevos métodos y formas.

“Está muy difundida la utilización de métodos orientados a garantizar el aprendizaje de la relación entre los sonidos y las letras. El más generalizado es el de palabra generadora, que va presentando una palabra por vez para enseñar las consonantes en forma secuenciada (primero mamá para la eme, después papá para la pe) y, recién cuando se termina de "fijarlas" a todas a través de repetidas ejercitaciones, los niños pueden comenzar a leer y producir textos. Mientras tanto, están condenados a convivir con enunciados inexistentes en la vida y en los textos de circulación social, tales como 'Ema upa a su pipí' o 'Ulises ulula la ola' -estos son ejemplos sacados de cuadernos infantiles--. Aprender a leer y escribir es apropiarse de las prácticas de lectura y escritura. Para eso, naturalmente, es necesario conocer el sistema de escritura (las letras, signos, etc.) pero también el lenguaje escrito encarnado en diferentes tipos de textos (cuentos, noticias, poemas, recetas, etc.).

El niño puede y debe conectarse con ellos desde muy temprano a través de las lecturas del adulto y el docente debe presentar, también desde muy temprano, situaciones que le permitan explorar el sistema de escritura y los textos desplegando estrategias inteligentes y no a través de la aplicación mecánica de una "técnica". Si el maestro enseña sólo a relacionar letras y sonidos no debe esperar que, mágicamente, los alumnos se formen como lectores y escritores".  Irina Garbuz ejerce desde hace ocho años como maestra y estudia Ciencias de la Educación. Para mostrar cómo influye en la actitud de los chicos la forma en que aprendieron apela a una anécdota. "Estaba en un tercer grado en el que los chicos habían aprendido mediante 'palabra generadora'. Más allá de que la posibilidad de producción de textos era muy pobre en calidad, noté que cuando habían empezado con psicogunesis tenían mucha más posibilidades de tomar vuelo. Yo había hecho una biblioteca en el aula, había llevado una alfombra, había almohadones y los chicos se desparramaban leyendo.
Un día entra un chico de séptimo y me dice:
--Seño, los puso en penitencia?
--No, están leyendo.
--Por eso, están en penitencia.
--No, leen porque les gusta. Pregúntales.

Parece mentira, pero dicen que es cierto.