TRÍPTICA NACIONAL. LENGUA. 6. La psicogénesis.


Delia Lerner, ha sido la directora del Equipo de Lengua de la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Su criterio acompaña nuestras lecturas sobre el método de la psicogénesis que se adueño de la enseñanza de la lecto escritura en nuestro país.

Ella ha señalado que "las investigaciones dirigidas por Emilia Ferreiro mostraron que los chicos no esperan a estar en un aula para comenzar a pensar acerca del sistema de escritura -al menos los chicos que están en medios letrados, rodeados de lengua escrita y participando en situaciones de lectura y escritura de los adultos - esto implica, desde el punto de vista de la escuela, la responsabilidad muy fuerte de brindar a todos los chicos esa posibilidad de contacto asiduo y permanente con material escrito y con la gente que lee y escribe. No sólo eso, además hacen falta situaciones didácticas que hayan mostrado su valor para que los chicos aprendan e intervenciones de los docentes en el curso de esas situaciones".

María Elena Cuter, integrante del equipo de Lerner, destacó que "los chicos no aprenden a leer y escribir como una tarea individual de aprender una decodificación sino que se pone el acento en la interacción entre los chicos al momento de aprender a leer y escribir que es algo que la escuela ofrece".


Desde la experiencia en el aula, Amalia Donadío, maestra de primer grado en la Escuela 15, Distrito Escolar 6 de la Ciudad de Buenos Aires, dice que "el chico sabe cosas y nosotros tenemos las herramientas para producir en el chico el conflicto que haga que él mismo sienta que su pensamiento fue errado. Por ejemplo, en primer grado cuando están en el nivel silábico, escriben una letra por sílaba y casi siempre las vocales. Se les dice que escriban 'aro' y ponen la 'a' y la 'o'. Entonces se les dice que escriban 'ato' o 'gato'. Ese chico que escribe 'ao' como dos palabras distintas se da cuenta que le falta algo: le faltan las letras que diferencian una palabra de otra. Hasta ese momento estaba seguro, tranquilo, que decía 'aro', pero ahora se da cuenta que no puede haber palabras distintas que se escriban igual".