HOMBRE Y PAISAJE: Agustín “Titín” Vidal, fueguino en su isla. (*)



Dentro de la isla hay otra isla, y en ella Titín nos escucha.
La isla se encuentra en medio del lago Yehuin, lugar de canto entre los selknam, y allí tiene levantada su cabaña.
Los días en que permanece en el lugar lo hace en compañía de Radio Nacional.
Vidal se nos presenta con su rostro de niño, sonriente. La imagen de hoy se superpone en el ayer, un ayer en el cual hubo momento de dolor de los cuales fui testigo: era en el tiempo de la adolescencia y su padre había muerto, los funerales se hacía en el patio cubierto del colegio –gimnasio al fin- y asistían los tres hermanos de Punta María, dada su altura su dolor era más evidente en él.



Punta María era el sitio en que el abuelo, junto a Manuel Anllo, levantó su comercio de campo.., con el tiempo tomó vida el aserradero.

Titín nació amando este lugar y ha tenido responsabilidades en el manejo de la cuestión turística.

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Le tocó ser el tercer Agustín en la familia.. Desde el abuelo aquel: Don Agustín, luego su padre: Agustincito, y él que creciò simplemente como Titín. A la hora de ser padre rompió con la tradición y así vino al mundo Martín, pero este lo hizo abuelo y ahora aparece un cuarto Vidal como Agustín, su nieto.

De su abuelo tiene recuerdos de infancia puesto que falleció en 1974, era un gallego que hizo crecer el emprendimiento de Punta María sobre la Ruta 3. Allí estaba el Almacen de Ramos Generales, el Aserradero, la Estación de Servicio y la Estancia. Aquella casa comercial era un tiempo más fuerte que la sucursal Río Grande del Banco Nación. En su caja fuerte se guardaban los sueldos de todo el año, de todo el personal, y también las del personal de algunas estancias cercanas. Todo lo manejaba el abuelo desde una libreta donde se anotaban entradas y salidas.

Generoso con sus empleados les proporcionaba la madera para que cada uno fuera levantando en un sitio de Río Grande la casa para la familia.

Era un Gran Almacén de Campo donde se podían encontrar aveces chocolates importados que no se conseguían en los  principales establecimientos comerciales de nuestro pueblo. Sembrando misterio se decía que a ciertas horas entraba el Caleuche -barco fantasma de la mitología sureña- y los aprovisionaba. En la mirada del tiempo, y porque Titín creció, el almacén no eran tan grande, pero encerraba tres depósitos de mercadería. El aserradero se llamaba Agustín María, y la denominación Punta María que identifica el cercano promontorio, que los repara de los fuertes vientos del oeste, lleva tal denominación por la abuela María..

El papá de Titín fue concejal en Río Grande en tiempos de trabajos ad honorem, y falleció tempranamente en 1978 cuando tenía tan solo 42 años. Titín tiene vivencias de niño, de hijo mayor, acompañándolo a los 16 en alguna de las primeras carreras automovilísticas donde se iría semprando su pasión.


Cuando alcanzó la mayoría de edad se hizo corredor, le cortó el caño de escape al auto de todos los días y se puso en compentencia. Su mayor satisfacción no esta en los trofeos ganados, sino en el momento que pudo correr con su hijo, tanto se cuido en esa prueba que -por supuesto- la ganó. Vidal considera a La Hermandad como una carrera ingrata, pero muy linda. Los competidores se convienten en el tiempo en gente conocida, amiga, de uno y de otro lado del límite internacional. En un primer momento, cuando Río Grande y Porvenir rondaba los cinco o siete mil habitantes se juntaban fondos y se pagaban premios interesantes.., el ganador se llevaba unos 25 mil dólares con los que casi se podía comprar un auto nuevo.

Su mudanza a la isla del Lago Yehuin se dió en un momento de grandes espectativas para el turismo en el corazón de isla, un nuevo espacio para la recreación de fueguinos y visitantes. Se llegó a contar con un barquito para 25 pasajeros, proyecto que hoy no está funcionando porque no tuvo mucho acompañamiento. Crecía en su entorno la Hostería, que pasaría a manos del gremio SMATA, la colonia municipal de Vacaciones, y bordeando el lago el Parador Yewen, un emprendimiento de Ivo Parún que conducía a los turistas hasta un cerro denominado el Mirador de los Cóndores.


En invierno el Yehuín se congela y no se puede llegar a la Isla Guanaco. En luna llena parece que se está de dìa, esto en pleno invierno donde su luminocidad se extiende por toda su superficie. Pero hay lugares en los cuales la escarcha no está dura y no es fácil abordar la isla en cuatriciclo. Y un día se dió la tragedia de una lancha dada vuelta, y muchas vidas perdidas, lo que sumió a la población en una de sus mayores angustias. El lago tiene una profundidad de 30 metros en la zona del hundimiento, y no habían recursos para explorar y encontrar los cadáveres con prontitud. Titín recuerda en ingenio de Lalo Fernández que ideó una cámara acuática para avanzar en la búsqueda

En tiempos de Daniel Leguizamón se llegaba al lugar saliendo de Ushuaia en una avioncito, aterrizando en Estancia Los Cerros, en una pista que quedó de la época de la guerra: se hacía un paseo náutico hasta Isla Guanaco, se llevaba a la gente al Mirador y se los regresaba por tierra a Ushuaia. Era una oferta interesante pero tropezaba con la logística.., en un mismo tiempo en el entorno de la capital fueugina se podía hacer tres viajes al Parque Nacional. Eran años en los cuales se pretendía desarrollar el denominado turismo de estancias.

Pasaron unos años y un día fueron llamados, él y Novelli, a hablar de turismo en una radio; los "superiores" los escucharon y así fueron raleados.

Titín siempre se muestra maravillado con la vida, la vida que lo ha sorprendido con luces en el cielo. Es que en su andar le ha pasado que se ha convertido en un observador del fenómeno OVNI, en lo que la Isla de Yehuín es un sitio privilegiado. Sus vivencias recientes se suman a los dichos de gente de campo a los que conoció en su primera juventud; Ramón González -capataz en Punta María-´dudaba que el hombre hubiera llegado a la luna, pero si sumaba experiencias de avistaje de luces en el cielo "en forma de tetera".

Titín, un fueguino para creer y para querer.



















(*) El presente escrito tomó por base la entrevista realizada el 2 de julio de 2015 en Matinal puesta a punto, y la invalorable colaboración de Sonia Menéndez.