EVOCACIONES. 26 de Diciembre de 1703. Favouet y Condrai Pere zarpan de Francia queriendo llegar a la China por la ruta del Cabo de Hornos.



Al momento de visitar nuestro islario registrarán las siguientes impresiones:

Navegamos bastante cerca de la Tierra del Fuego, la cual me pareció mas bien un archipiélago compuesto por muchas islas, que tierra firme, como se ha creído hasta el momento...Está habitada por salvajes a los que todavía se los conoce menos que a los de Terra Magallanica. Debido a los muchos fuegos que vieron allí en la noche aquellos que primero la descubrieron, se la llamó Tierra del Fuego. García de Nodal echó allí mismo en una bahía donde encontró muchos isleños, que le parecieron dóciles y de buena disposición. Según las noticias, estos salvajes son blancos, como los ingleses; solo que disimulaban el cuerpo y cambiaban el color natural de la cara mediante extrañas pinturas. Están, por tanto, cubiertos con pieles de animales, llevan alrededor del cuello un collar de conchas de moluscos blancos y brillantes, y en torno al cuerpo un cinturón de cuero. Su alimento usual es una cierta hierba amarga, cuyas flores se parecen casi al tulipán.

Esta gente hacía a los españoles todo tipo de servicio, trabajaban con ellos y les traían los peses que pescaban. Estaban armados de arcos y flechas, cuya punta consiste en piedras , muy bien trabajadas, y llevaban consigo una especie de cuchillo de piedra, el cual dejaban en tierra, así como sus otras armas, cuando se acercaban los españoles, para indicar que debía confiarse plenamente en ellos.

Sus cabañas estaban formadas de árboles entrelazados; el techo terminaba en una punta en la cual se dejaba una abertura para proporcionar salida al humo. Sus canosas de corteza de árbol, muy grandes, estaban muy bien trabajadas; sin embargo, podrían llevar solo 7 u 8 hombres, por que sólo tenían de 12 a 15 pies de largo y 2 de ancho. Por su forma se parecían casi a las góndolas venecianas. Estos bárbaros a menudo repetían las palabras hoo hoo; no obstante no se pudo saber si se trata de una grito natural o de una palabra en particular de su lengua. Parecían tener humor y algunos aprendieron el padre nuestro de memoria muy fácilmente.